Archivo mensual: diciembre 2007

Qué vergüenza, Alhama

Es que cómo es posible que se presente tan terrible encierro, en una tarde de tanta importancia para Cañaveralejo. Solo dos toritos cumplieron, el 2do. y el 3ro. pero tampoco para pedir indulto, don Luis Fernando, tampoco. No te lo vamos a indultar, para eso mandanos un toro excepcional. El resto, una manada de burracos. Es que eran más toreables los chivos mansurrones de Puerta de Hierro.

Los de Alhama, no servían para nada. Ni siquiera la entrega de Rincón y de Bolívar sirvieron para subirle el nivel a tan grande tarde de despedida. El primero un manso que a punta de sapiencia y buen sitio, César, logró arrancarle algunos pases llenos de profesionalismo. Pero a los otros, nada. No se les pudo hacer nada. y así la emoción despertada por la faena de Bolívar, en las que ganó dos orejas bien dadas, y la de Rincón al 3ro. que perdió todo sus apéndices por culpa de la espada -Siento mucho decirte esto, César, pero ahí tuviste algo de culpa. Pendiente de un indulto inexistente, alargaste la suerte innecesariamente y no fuiste decidido en la estocada. Ahí se diluyó todo. La tarde perdió toda emoción, toda alegría, todo el arte. Y solo quedó la entrega de ambos toreros, el profesionalismo, la calma y la lidia, que era imposible a estos abominables bichos. Y especialmente, el respeto por la afición. Aquel respeto que las directivas no han tenido, y por culpa de esto, Cali y su temporada taurina van en decadencia.

César Rincón ganó dos orejas, Luis Bolívar, otras dos. El resultado, una tarde triste, nostálgica, donde mucho quisieron ver la tauromaquia de Rincón, y la suavidad clásica en ascenso de Bolívar, pero como muchas veces le he dicho aquí, sin toro no hay nada. Aquí solo algo tuvo importancia, y fue la despedida del Maestro. Pero una despedida que se escapó a lo taurino. Lástima. Aún me quedn dos tarde de Rincón, y como le he dicho, abiertamente bolivariano, muchas de Bolívar. Pero no hay derecho. No es justo, es un robo, un insulto.

No más, por favor, no maten a Cañaveralejo. Si alguien lee este blog y esta interesado en sentar su voz de protesta, por favor, hagámoslo, que la Plaza está muriendo. La tarde de ayer fue un bajonazo.

Abadía Vernaza

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¡Farewell, maestro!

La corrida del 30 de diciembre fue verdaderamente emotiva. Por lo que humanamente significa. Decirle adiós a un maestro, a un torero que por más de 20 años de carrera como matador de toros hizo las delicias de los verdaderos aficionados a los Toros. Cañaveralejo, se despide de Rincón, del César. En este post no vamos a mencionar las calidad artística de la corrida -para eso hacemos otro post exageradamente vergonzoso. En este vamos a darle al César, a Julio César Rincón, lo que es suyo.

Saliendo en hombros, como tantas tardes, acompañado de Luís Bolívar, César Rincón dejó para siempre la quincuagenaria Cañaveralejo. Se despide a los 50 años de la Plaza de Toros, a sus 25 de alternativa. Fue un momento muy emotivo. Una calle de honor formada por los alguacilillos, las amazonas, ambos a caballo, y por subalternos, matadores, alumnos de la Escuela, monosabios, servicios varios y acomodadores. Un estruendoso aplauso que despedía al mejor torero del último cuarto de siglo. Cali le decía adiós agradecida, bajo una lluvia de confeti brillante que cubría el ruedo y algunos tendidos. Así, en un pequeño instante se fue la máxima figura, el verdadero torero. Y algunos lagrimas rodaron. Rodaron por la emoción, por la tristeza, por la nostalgia. Muchos sabiendo que era la última tarde que le verían torear, otros -que somos más afortunados por poderle ver en algunas tarde más- emocionados por ver un bonito despligue logístico, y sobretodo por verlo dejar la plaza que le dio su primera oportunidad, esta frágil copa de champaña que parece estar a punto de quebrarse.

Adiós, por ahora desde Cali, gracias por las tardes que te alcancé a ver en Cali, recuerdo varias. Y gracias por dejar el recuerdo a una afición agonizante. Afortunadamente, nos veremos en Bogotá. Once again, thank you very much, César.

Abadía Vernaza

César Rincón en su despedida de Cali

(Fotos de Agnes Peronnet – Ver Galería en burladero.com

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Mucha oreja, poco arte

Es que así estamos acostumbrados en Cañaveralejo. A repartir orejas a diestra y siniestra. Por que sí. Por un aceptable par de banderillas, por una larga cambiada, por pegar 30 muletazos ahí. Y todo es un ole. Mucha oreja, poco arte, la corrida del 29.

Los toros de Puerta de Hierro sosos como no es sorpresa. El marqués del toro manso, del toro brocho, del torito chiquito. Y aquí seguimos los que esperamos los verdaderos toros, preguntándonos a qué venimos, para qué perdemos plata, para qué permitimos que se nos robe de frente y sin escrúpulos. Por amor a S.M. El Toro Bravo. Aquel toro que no da derrotes, que no cabecea, que se traga el engaño con codicia, que humilla, que arranca al caballo, que pelea en varas, que persigue a tablas, que pelea con bravura, con nobleza, con casta. El Toro grande, bien armado, el toro bonito, con suficientes años para ser toro-toro, y no un novillete. Pero bueno, esto parece ser una ilusión en Cali.

Pero acá sin toros, sin nada, hay orejas. Muchas orejas. Cinco orejas bien ganadas en una tarde sería una maravilla, algo espectacular, increíble. Pero más increíble es una tarde de cinco orejas y salir con el corazón arrugado, con la tristeza de una tarde para el olvido. Ahora es así en Cali. Mucho tilín tilín y nada de paletas. Parece que se han creído el cuento de ser amables y cálidos con la visita -¡pa’ que vuelva, pa que vuelva!-, y como hay que ser buenos anfitriones se reparten orejas de cortesía -casi al mismo nivel de las boletas amarillas regaladas que reparte la Empresa pa’ ver algo de gente en los tendidos- con tal que los de afuera se sientan como en casa. ¡Que queridos que son! Orejas pa’ todo el mundo.

Esa es la verdad. La triste y regalada verdad. Porque de arte no hubo nada. Sin toros no hay nada y sin toreros, menos. Rincón demostró que algo, alguito se puede hacer con sapiencia y tauromaquia, pero es que Rincón solo hay uno. El resto, ay ay ay. Hasta ahora el más destacado, Luis Bolívar. El único que sacó algunos muletazos aquella tarde ante los mansurrones de Puerta de Hierro. Soy bolivariano, lo acepto -no confundir con prácticas políticas de izquierda, aunque sí la izquierda de Bolívar, nuestro Luis, es muy buena. Suele sacar hermosos naturales con la siniestra. Jamás Perlaziano, lo siento. (Por eso decidí no decir nada sobre el 27, se lo dejo a mi compay Botija).

Al ñañito de Cali, Sebastián Castella, parece cada tarde un video. Con guión y todo. Siempre el mismo pasa largo y cambiado. La misma arrimadera truculenta, la misma forma de ahogar el poquísimo recorrido de los torillos. Además que ahora se le ve destemplado, desubicado y sin gracia. Parece que tu cuartico de hora pasó, mi querido Sebastián. Al menos yo, ya no te creo. No sé cómo lo hiciste en Madrid, pero seguro que no es como lo hacés acá. Pero fresco, muchacho, que acá estamos de Feria, y te dan orejas de bienvenida y de despedida, además de mucha rumba en el Radisson Royal. Y a mi amigo Ferrara, pues qué le digo, valentía en los recortes al toro, me gusta como lo jugás, y algunos de tus pares, pero ya, no más. Y el toreo no son banderillas, es lidia, amiguito, es lidia. Ni arrodillarse, ni bailar, ni desplantar, ni mirar al tendido, es lidiar.

Y bueno, si la gracia es hacer sentir bien a los toreros, atenderlos (gracias mujeres de Cali, pero dejadles algo de energía, no los consumáis), y demostrar la calidez caleña, pues repartamos orejas. Sí, orejas, pero las de hojaldre, que son deliciosas y de esas si podemos mandar a hacer con cantidades, cientos de cajas, porque la del toro son solo dos, y esas se ganan de verdad, porque de esas no hay muchas.

Abadía Vernaza

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¡Maestro, no te vayas!

Así de sencillo, maestro, no te vayas. No abandones este mundo taurino de matadores novilleros, sin plaza ni arte. Por favor, sigue dando cátedra, como aquella que nos diste ayer.

(Por motivos de tiempo no alcanzo a decir más. Más tarde continúo).

La clase de Tauromaquia que dictó César Rincón no tiene palabra alguna pa’ describirla. Sería una palabra que refiera maravilla, temple, ganas, pasión, seriedad, entrega, profesionalismo, respeto, sabiduría, mando, pedagogía. Toda una Cossio en una faena. Que cosa tan espléndida. Arrancó lágrimas, hasta las de mi padre, quien le gritaba: «César, no te vayas, sigue dando clase de CÓMO se torea». Pero aquí estamos, los años pasan y el retiro del Maestro se acercá. Es seguro que el próximo 26 de febrero en Bogotá no será la última corrida que se le vea, el Maestro nunca podrá, ni querrá, abandonar al Toro, pero ahora estamos en Cañaveralejo, a 30 de diciembre, día de su última corrida en Cali, y rogamos que el Maestro os deleite, nos muestre el porqué aún seguimos yendo a la Corridas de Toros, con tanto toros manso y torerito de 3 pesos -la verdad, no son de tres pesos, los hijuemadres cobran en miles de E-U-ROOOS.

Nos salvó la tarde, los 50 años de doña Cañaveralejo, a quién se le han empezado a notar los años, el cansancio de sus directivos, sobretodo en los últimos cinco. Pero, vamos tía, que sos grande, una hermosa copa de champaña dispuesta a brindar tardes de triunfo, delirio y apoteosis. Pero también tardes de aburrimiento, enojo y desilusión. La del 28 no lo fue pero por César, por Rincón, por el Maestro.

Con algo de rabia, mucha, de ver un cartel tan mediocre al lado de Rincón, y sobretodo en fecha tan especial. Un Uceda Leal invisible, incoloro e insaboro. Y un Sebastián Palomo Danko, desteñido, descuajado y novillero. Un torero burdo, sin plaza ni arte, un torero que, de ser yo, daríame pena actuar así ante el César. ¡Saliste decapitado, Sebas, pa’ los leones! No hay derecho ver semejante novillero en semejante corrida -por la fecha digo. Semejante corrida, por la fecha, porque Corrida de Toros no hubo. Los Ambaló mansos. Un encierro manso, manso, manso, para pitos, pitos y pitos. Pero como tenemos que mandar nuestro encierro, no don Estela, porque por algo es vuestra plaza. Claro, pongamos nuestros chivos pa’ celebrar los 50 años, nos hacemos un festín en dólares y no importa nada más. Tenemos a Sebastián, el hijo de Palomo, palomito. NO, SEÑORES DIRECTIVOS, eso no se hace. Respeto con la Plaza, que tanto adoramos, con los aficionados, con el cartel, con la fecha, con la temporada, con la ciudad, con todo. Respeto, por favor y no más eso de pásela por inocente con los toretes. Miremos aquello de que es su (de ellos) plaza:

Cuadro de distribución de los Encierro en Cali (Cada columna es de la misma familia propietaria).

Ambaló Ernesto González Guachicono
Puerta de Hierro Salento Alhama

No. Ganaderías: 6

No. de Corridas: 9

(Y ahí quedan los espacios para Paispamba y Fuentelapeña, también vinculados a las Juntas de la Plaza, y uno más para cualquier ganadería amiga, digamos Mondoñedo, J.B. Caicedo o Las Ventas del Espíritu Santo).

Así que por culpa de esto, de esta rosca, es que el Toro-Toro de Cali, del que ellos tanto hablan, no es más que un chivón. De apenas 4 años, y con escurridos 460 kilos en promedio. Mansos, sosos, así son sus toros-toros. Al menos, ya lo confirmaron Ambaló, Puerta de Hierro, Ernesto González, Salento y Fuentelapeña. Solo sacaron la cara los novillones, parecidos a sus toros-toros, el día de la Novillada Pre-Feria, y evidentemente los Mondoñedos, de lejos hasta ahora el mejor encierro.

Pongámosle fe que los Alhama y los Guachicono recuerden la genética de hace unos años, lo que otrora fueron, y nos de la pelea, porque ustedes también tienen la responsabilidad de meter sus interes en la corrida de hoy, en la despedida del César.

(Por cosas del mundo taurino, el cartel que anuncióse como Rincón, Bolívar y Teruel, quedó convertido en un Mano a Mano entre César Rincón y Luis Bolívar. ¡Que cartelazo, y que chepones los empresarios-ganaderos de la Plaza! Les quedó bombí).

Abadía Vernaza

César Rincón al 1ro. de la tarde.

(Fotos de Agnes Peronnet – ver Galería en burladero.com

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¡El 26 vimos… aguas!

Desde que inicié el largo trayecto ubicado entre el Hotel de Lujo en el cual me hospedo (Hotel Mama 5 Estrellas, vale la pena aclararlo, porque los patrocinios de los fieles lectores de este blog no dan para que mi compadre Abadía y yo, nos regodeemos al lado de los matadores y sus espectaculares levantes en los pasillos y habitaciones del Raddison…. TODAVÍA) y la Plaza de Toros, por cuestiones de política intergalácatica, el cielo decidió mandar una gran comisión de gotas embajadoras y consulares a esta ,su Sucursal.

La plaza estaba vestida de de azul y amarillo, pues se desempolvaron las viejas capas que empresas como Voz a Voz y Comcel regalaban en los albores de la comunicación celular (cuando mi madre parecía tener un radio-teléfono en vez de celular) y ni siquiera estas lograron evitar que los aficionados regresaran a su casa emparamados, pues la inolvidable mojada no se sentía solo en la ropa sino también en el huesito del coraje.

El mero macho de Ignacio Garibay -¿será que alguien me puede explicar porque el mariachi Arturo Macías no decidió venir acá?- y no es que confunda los matadores, pero es que Don Garibay se fue en deuda. Me quedé con ganas de ver a un mexicano pero de esos bien charros que no le tienen miedo a nada y no un torero que le faltaron güevitas para pegársele a toro y sacarle los poquitos pases que la mansa bestia podía otorgar. Para rescatar, podríase decir que la buena capa de los mexicanos, pues aunque lo que le vimos a este no fue espectacular, fue mas notoria y vistosa a lo que normalmente vemos en el inicio del tan desvalorado primer tercio.

Lo único para rescatar de la húmeda y fría tarde, pues eso implica una certera diferencia, (húmeda y caliente… ehhhh bueno pues enhorabuena) fue el regreso del colombiano francisco Rivera a su ciudad natal convertido en matador de toros. Yo siceramente no me acordaba de él, pero una vez inició el paseillo desmonterado volvió la imagen del novillerito de la Escuela de Cali… y solo dije: «PÉRDIDAS ESTA TARDE». Sin embargo el hombre supo pararse frente al toro, ante mis atónitos ojos se había desabrochado el par de patines que don Alfonso VAsquez II le obsequia a cada uno de los chavales que ingresan a la escuela -¿será que está tan dudoso del exito que el patinaje puede ser una segunda opcoión?. Pegó el mentón al pecho y extendió con firmeza las manos de su capote, y este sí, haciendo honor a la escuela donde pasó su último tramo como novillero dejó mejor plantado los suelos y las capas mejicanas que su director de lidia. Con la muleta no estuva nada mal, obviamente con las limitaciones de alguien que torea su segunda tarde como matador de toros, lo cual se comprobó en la suerte suprema, suerte que no manejan quienes poco matan…. Así que señores empresarios a dejar torear a este, de quien tengo la duda, la buena duda.

El Botija

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¿Qué? ¿Ya empezamos?

Es que cuando a uno le ponen semejantes burros, perros y chivos en el ruedo, no se siente que haya empezado todo. Eso no son toros. Que pena, hermanitos González, pero los toritos que nos mandaron el 25 y el 26 (Ernesto González y Salento) no hacían ni un caldo.

Los del 25, sosos, descastados, flojos de remos -como cosa rara- y lo peor de todos, DESARMADOS, brochitos, brochitos. Los del 26, (hagamos mejor copy-paste, puro Ctrl+C Ctrl+V) sosos, descastados, flojos de remos -como cosa rara- y lo peor de todos, DESARMADOS, brochitos, brochitos. Y así, no se siente nada, no se siente la Feria, porque FERIA SIN TOROS NO ES FERIA. Lo mejor ha sido los dos encierros que me mandaron pa’ la Pre-Feria.

Minuciosamente hablando de las dos corridas -acaso vale llamarlas de toros, o mejor de galgos o de ovejas- el 25 nos trajo a Guerrita Chico, Cristóbal Pardo y Andrés de los Ríos. Lo mejor: los cuba-libres que me tomé en la tarde de sol y calor. Estaban deliciosos, con mucho hielo y poca coca-cola, fuerte fuerte, como a mí me gustan. Y eso que no soy muy de ron, pero entre eso y la pesadez que se sucedía en la arena, pues me quedo con la bebida -además así no me estreso, no me salgo de mis casillas, no grito y me cuido la garganta. De resto, nada. Spell with me, kiddos, N-A-D-A, what is it… NOTHING !!! (mirame, mirame, que además de toros, sé de inglés).  Y bueno, en inglés o en español, la nada es lo mismo, un agujero negro llamado ruedo, donde los invitados más importantes no están a la altura de la Fiesta, ni siquiera bien presentados.

Así como que no, no no no no no no no no no no no no no no no y no (Quedó claro el no, yo sé, pero es que digitarlo en el teclado era algo adictivo). Bueno, seriedad pues, pero es que con esos toros, NO, no hay nada. Las ganas no importan, las orejas ventiadas tampoco, porque sin toro nada tiene importancia. Amiguitos, clase básica de tauromaquia, SIN TORO NADA TIENE IMPORTANCIA, sin toro no hay pica, sin toro no hay banderillasm sin toro no hay muleta, sin toro no hay arte. Y no sacamos nada relevante.

Pareciese que ha sido a propósito esto de hacer una sola reseña para las dos corriditas, pero por motivos de ciberfuerza mayor no tuve acceso a internet y no por ende no puede postear, pero hasta mejor así porque me ahorré repetir la repetidera. El 26 no era tarde de toros, por ningún lado. Ni siquiera el sol quiso venirse. Tarde de diluvio, donde por el desagüe se fue todo, hasta el reglamento, porque, malditos pícaros y descarados, nos pusieron un novillete de 410 kilos. A ver, señores se dice, no, se dice que es una plaza de primera, pero con semejante robo, que ni da pelea es como pa’ mentarles la madre, ahí sí, porque eso es un delito para con la afición -tranquilos, no lo voy a hacer más, mi hermanita me pidió algo de mesura, y ella sí le hago caso. Pero ya saben, que no somos tan pendejos. Y de resto? bien mojado, y usted?

Hasta mañana, espero que la tarde de hoy sí sea de sol (ahí ya vi las nubes y están amenazando, ojalá se motive el hermano sol con Jalabert, que con Abellán y Perlaza mejor no digo nada… por ahora.

Y espero que empecemos la Feria, que con toros haya feria.

Abadía Vernaza

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Preguntas a doña Cañaveralejo

Al ver la acomodación final de los carteles, surgen algunas preguntas:

¿Por qué los franceses no torean juntos? ¿Será que a Jalabert le ha subido el miedo y solo va en pocas tardes? ¿O será que tanto arte no tiene residencia en la catedral vallecaucana de la tauromaquia?. Y su compariota, Castella… ¿Sentirá que ya pasó su hora de gloria en esta ciudad, la cual se enorgullece de estar viva mientras con patadas de ahogado convertidas en publicidad intenta llenar los tendidos?

Y el maestro Rincón, a quien se le ha visto tan triunfador en las principales plazas de la Madre Patria, y tan lleno de berrinches en su casa, la Santamaría durante la primera castañuela de este año, ha decidido volver a la Monumental caleña. ¿Será que ya le pagan lo que una figura como el maestro merece, aunque sea menos de lo cobrado en los demás cosos del país? ¿o sentir tan cercano el «inevitable» corte de su coleta, le habrá hecho hervir la sangre como en aquellas tardes de gloria en Madrid.

Vienen también los hijos de los grandes maestros. ¿Recordarán y revivirán las andanzas de sus antepasados? ¿o por el contrario, tanta sangre nueva revolucionará las arenas americanas y del mundo?.

Son muchos los cuestionamientos y las inquietudes sobre estos días de sol -ojala y se vaya la lluvia-, sangre y arena… Pero lamento recordarles que esta fiesta pertenece al que, casi siempre, va vestido de azabache, y solo de él dependerá si vamos a seguir esperando la tan ansiada tarde donde creamos que lo hemos visto todo y se renueve el bicho de la afición hasta un próximo año, o si simplemente tengamos que seguir buscando en internet videos de tardes virtuales que alguna vez llenaron de gritos los tendidos….

El Botija

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Mano a mano «taurobloguero»

Esta plazuela, tan monumental como muchas otras, siempre estamos pendientes de armar los mejores carteles pa’l mejoramiento de la Fiesta. Y pensando en la democracia, en la pluralidad, en la variedad estilística y tantas cosas más -la verdad es que no, acá no pensamos en el deleite y la farándula- hemos invitado a un nuevo colaborador a este tauroblog: su nombre, Felipe Botero «El Botija».

Este será un mano a mano, taurobloguero y desamarrado, entre myself, Abadía Vernaza, y mi queridísimo «El Botija», que hará de la crítica tauromaniqueísta un zafarrancho. Prometemos a la afición mucha sangre, mucho sudor y mucho peligro- juventud divino tesoro. Acá lo haremos cargando la suerte y gritando a lo loco, porque por algo lo escribimos desde sol.

A las mujeres bellas, a los hombres con pinta y plata y las páginas sociales se las dejamos a los niños bonitos de sombra. Acá los toros se viven, se sienten. Se defienden y se protestan. Templando, cargando y metiéndonos con toreros y ganaderos, directivas y demás partes, porque acá somos muy de toros.

Comparto la mitad de la gloria, en un mano a mano que será famoso. Y toreará muchas plazas y muchas tardes.

Y para aquellos que creéis que perdí la autonomía de mi tauroblog, no os preocupéis, que confío en las capacidades de mi colega, en su sentido y su agudeza. En su capacidad crítica y desmadre con los que no respondan cabalmente. E igualmente,  el administrador de este blog -lo confirma WordPress- soy yo, y aquí mando yo. En definitiva, soy el jefe de esta lidia.

Pero me gusta este mano a mano, es más… digámoslo, bulloso. ¡Esta empresa arma buenísimos carteles, por dios!

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Toro, Toro, Toro…

¡Wasted! totalmente desperdiciados semejantes torazos. Un encierro de lujo, con casta, bravura y trapío. Que importa tecnisismos aburridos que desnaturalizan la pasión de la fiesta.

El toro es toro, y se reconoce de inmediato. No importa decir que era bragado u ojo de perdiz. Que era playero o cornivuelto. Que era Contreras o Parladé. Eran toros, Mondoñedos de verdad. Hace un buen tiempo no veía en Cali un encierro de estas majestades. Para qué, pero al menos animales hemos visto, así, con los peros y todo, me voy contento. Con más carraspera en la garganta, pero con la alegría de ver toros ¡Lo viste, lo viste. Que toro, hijueputa!  Porque «nada tiene importancia si no hay TORO«.

Aunque siempre queda un agridulce. El de ver toreros tan incapaces, tan desubicados y sobretodo tan asustados con los toros de verdad. Anteayer, se le daba cierta gavela a los novilleritos, están empezando aunque tampoco es excusa pero al menos es más comprensible. Pero con toreros de más de 5 y 10 de años alternativa, es inaudito.  Y sobretodo-todo, que sean peores que un novillero con la espada. Así de sencillo, en las novilladas Pre-Feria no se devolvió ningún toro por avisos ¡A Diego González, sí! Y con las estocadas más asquerosas que le he visto a un torero en mucho tiempo. Abucheo totalmente justo, mi viejo, es que estabas siendo un canalla con la espada. Te salvó el indulto, aunque ese se lo ganó el torito, papá, se indultó solito.

Así son las cosas, Dieguito, el primero lo desperdiciaste entero, y te pasaste la faena tratando de matarlo, pero ni pudiste. Al final te sonaron los tres avisos, aunque el toro ya se te hubiera echado; porque lo dejaste como un colador, maldito (disculpame el insulto, pero así no se hace con los toritos, eso no se les hace). Y en el segundo, que de buenas sos. Aunque te digo un secreto: TOREÁ AL NATURAL. No mostrés a semejante toro a punta de estatuarios. Era todo de izquierda y medios. Menos mal y te fue los 20 minutos que lo muletiaste, aunque por poquito -y gracias a tu incompetencia- no le perdonan la vida -cosa que hubiese sido lo más justo si se tiene en cuenta tu labor como torero. El toro se indultó solito. Bravo por Pilarico, pitos para vos. ¡Toro, Toro, Toro!

Cadena, hiciste una bonita faena, que transmitió, pero que mal estás con la espada. Ni Alzate lo hace tan mal. Y así es que se pierde todo: esa es la suerte suprema, papito. Por algo te llamamos Matador de toros. De nada sirvió tu alegrona faena. De nada. Y pa’ Manrique le digo… hombre, mejor me quedo callado. Ya sos un viejo alternado. Ya estás más allá que acá, ya era hora de aprender a mandar, a templar y a matar, pero bueno, que importa, esa platica se perdió.

Me quedo con mis toros, con los hermosos Mondoñedos. Es que es así. Yo voy a TOROS, aunque espero que salga un torero competente para que no haya tanto desperdicio. Es que de 5 toros muy buenos, solo se toreó a uno, y el otro que se indultó solito. El resto pa’l destazadero sin haber dado lo mejor de sí. No, mentira, sí dieron algo muy bueno de sí. Dieron una espléndida pelea en los caballos, todos. No quedó caballo en pie ¡Vamos toro, dale más duro. Dale, que ese caballo va pa’l suelo, torito bravo!

Al final, ¡toros, toros, toros!… Hermosos toros bravos, bravísimos, que fueron al caballo y así todo es más bonito. Esperemos a la Corrida de Navidad -1ra. de abono- a ver como nos salen los Puerta de Hierro, los Guachicono, los Alhama. Confieso que no les tengo muchas esperanzas, pero ojalá que dejen la jeta cerrada.

¡Gracias, Mondoñedo, por tan hermoso encierro, competirías por el trofeo pero lástima era Pre-Feria¡

PD: Si no hay nada en las de abono, pedimos que os lo den a vosotros, Mondoñedos.

Abadía Vernaza

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Esos son de verdad, que te lo digo yo

Anoche, última novillada del ciclo Pre-Feria 2007 (el viernes 21), presentó novillos de verdad, y novilleros que no sabemos de qué están hechos, porque de toreo vi más bien poco. Un fuerte dolor de garganta y una gripa más intensa es la consecuencia de andar aregando por temple, por ligazón, por distancia, por terrenos, por toreo.

Los Paispambas salieron bonitos, bien armados, bravos pero complicados como ellos solos.  Esos necesitaban -novillos de verdad- necesitaban novilleros -también de verdad. Pero como ya es la costumbre de Cañaveralejo, hay toros o hay toreros pero que al mismo tiempo se den, cero. (O sea, cero).

Y mis queridos Jairo Miguel, «El Jero» y Alzate lo vivieron. Es que, amiguitos, los novillos de verdad pegan, y que hijueputa si pegan duro. ¡Esos son de verdad, no son la carretilla de la Escuela! No es que me guste que los toreros salgan heridos, ni mucho menos, pero bueno, si vamos a torear, lo que se dice TO-RE-AR, a eso nos arriesgamos. Y que pena con ustedes, muchachos pero de vez en cuando es bueno que os manden por los aires a ver si aprendemos bien las lecciones de temple y mando, de distancia, porque a mí hermano más de una vez le quebraron reglas en la cabeza y así aprendió a leer y a escribir, y ahora él es orgullo de la familia, con beca y tales. Es que hay cosas de cosas, y una de esas es que la letra con sangre entra.  Alzate se ufanó el resto de la novillada su herida en el muslo -bueno, eso es cosa tuya- pero espero que haya aprendido la lección más importante de todas: LOS NOVILLOS SON ANIMALES DE VERDAD.

Y ahora no los estoy queriendo de ha mucho, se los digo, porque este dolor de garganta me está matando. Yo sé que es culpa mía ser tane escandaloso, pero me sacaron de quicio. Los tres. Miguel, tu estilo populista y «aflamencado» ya se me hizo exagerado, hombre, que no te vamos a dar música por un pase, niño, no señor. Viste que por andar mirando hacia arriba te dieron un revolcón. Además que fue a vos a quién más le grité, ¡porque me lo rajaste, Miguel, y era uno de los que te dan la gloria, pero no, me lo rajaste! y eso sí no te lo perdono. Además vos viste, el triunfo con las niñas es efímero, la que te tiró el peluche fue y te lo quitó. No me importa lo que hagás en el callejón, mientras cumplás en el ruedo, y ahí anoche la cagaste. Así de sencillo.

Y a mí querdisimo Alzate, que le puedo decir. Me preocupa porque como dijo mi abuela, ya te estoy cogiendo fastidio. Y estás muy joven. No aguanta, pero qué hago si no toreás, no respondés, ni esta, ni en la anterior, ni ante-anterior. Y viste, por andar arrodillado te pegaron duro, durísimo.  Y «El Jero» lástima que no oíste los gritos a Miguel, vos que estabas ahí al lado, porque hiciste todo lo que no debías hacer con tus novillos. ¡Que novillada más destemplada, peor que si yo me pusiera a joder con un guitarrón!

No hubo nada, pero nada de nada, sí, nada de nada de nada, en fin, nada de temple. Y claro, ahora den puros trapazos pa’ hacersele creer al público que el manso es el toro. Pero claro, si los ahogaron en tablas. Eran novillos de motorcito, de recorrido, resabiados eso sí, y con un sentido agudísimo, por eso se les complicaron, no solo a ustedes, mis queridos novilleros que se los echaron encima, a sus peones también; más de uno no sabía cómo poner esas banderillas ante tan inusuales -en esta plazuela- de tamaños cuernos. Además que grandes eran esos berracos. Las varas fueron muy buenas -4 de 6- y estos bichitos sí que le iban a los caballos, muy paispamba esto. Hubo buena pelea, pegaron y les pegaron duro, porque así es con los animales bravos.

Pero pa’ no deprimirme más por tanto desperdicio de toro bravo, apago esto y me veo pa’ la plaza a ver la corrida de colombianos. Y los novilleros lo dejo en paz. Ellos sabrán hoy que se levantaron adoloridos que hicieron las cosas mal.  Espero que los toros sean toros toros, porque no me canso de decir los de hacer fueron novillos novillos.

Abadía Vernaza

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