Y esto para qué…

Sin ánimos a generalizar, ni ofender a nadie, esta corrida fue como esas reinas de belleza que son divinas, pero por dentri dejan mucho qué desear. Una belleza superficial, la de los toros de El Paraíso. Jaboneros en la mayoría del encierro, con buena cara, aceptable cornamenta, algunos con buen peso, otros más cebados, diría yo. Toros que crean expectativas por su sola presencia -la cual pude ver desde el sorteo, y adivinar qué toros eran pa’ José Tomás, cuáles pa’ Finito, y cuáles le quedaban a Ramses. No me equivoqué en ninguno de Tomás, ni Ramsés, y solo en el sobrero.

Pero nada, es que no había nada de nada. Todas las expectativas se estallaban -ni siquiera desinflaban, eran un golpe seco. Pum. Como una vil aguja acababa con todo lo bueno que podría llegar. Una mansedumbre insoportable, una lidia mal ejecutada. Todas las suertes mandadas al caño. Un tarde de pavor, aburrimiento y tristeza. Por eso no quería escribir sobre esta 5ta. corrida de abono. Porque siempre es la misma güevonada. Y cada vez menos la emoción de ir a la Plaza de Toros. Para qué. Para ver como vuelven un circo algo que antes tenía una inusual belleza. Para ver como acaban sin ningún escrúpulo cada tercio, cada forma de la Fiesta. Cuando no son las Empresas, son los Ganaderos. Cuando no son los Ganaderos, son los Toreros-estrellas. Cuando no son los Toreros-estrellas, son los Públicos ignorantes, que van a toreros y a hacer vida social. Y cuando se unes todos, no hay quien salga vivo. Acaban con todo lo que está a su paso, como hordas de bárbaros. Eso son. En eso, hasta los anti-taurinos tienen razón.

El Quinto Evangelista, dicen de José Tomás. Me le cago de la risa. Y no porque sea un torero de mala técnica, ni mucho menos. Ejecutó algún desplante de gran plasticidad, que me arrancó un ole. Pero cuando uno dice tener la mística del torero antiguo, no arma de la Fiesta un zafarrancho de medios, jugarretas y exigencias. Uno torea, y hace valer cada suerte, porque por algo están ahí. Son parte fundamental de la lidia. Si uno viene a rescatar el toreo de antaño, defiende todo, sobretodo la verdad de la suerte de varas. Pero a punta de picotazos descaradamente no dados, banderillas puestas a diestra y siniestra y sin ton ni son, y una mala lidia, dando todas las salidas al toro manso, no estamos en nada.

Finito, te defendí algunas veces, pero ya terminaste de acabar toda indulgencia. Tampoco estás en nada. Y con la espada, sos una rata. Mejor dejemos así, la bronca que te llevaste es el peor insulto a tu orgullo torero. Y Ramses, el torero de la tierra. El ñañito de la Santamaría. Pues, vos sos como de buenas. Te salvaste de la cornada por puro milagro, ante un mansurrón para nada estúpido. Pero eso te pasa por pararte como no debés. Y por cosas de la vida, después de 7 toros salidos de toriles -6 paraísos y un  Achury Viejo con una cara de vaca, mal lidiado por Tomás- te salé el “mejor” toro de la tarde. Un toro que conectó con los tendidos, peleó algo en varas, fue excelentemente banderilleado por Hernando Franco, y te quedó a vos, con fuerza para ser lidiado con voluntad. Y ahí lo hiciste. Te llevás una oreja, la más merecidad del festejo, sin ser “nadie” para los empresarios, ni el mundillo del taurineo. Poniendo cada cosa en su lugar, sale todo mucho mejor.

Ahora ya me voy. Sin ilusión de nada. Sin esperar nada dentro de 8 días. Y con la tristeza, la nostalgia y la resignación de no ver más la más importante de las suerte para el Toro Bravo. La suerte de varas. La más maltratada, irrespetada e incomprendida de las suerte de la lidia. Duele ver cómo se convierte en un trámite más. En un roce de la pica con el morrillo del toro. Y como Presidencia, público, toreros y empresarios permiten eso para que los toritos lleguen con algo de fuerza al último tercio. Mi culo para ellos. Los toros bravos van al caballo, así de simple. Ahí está mucha de la esencia de la Fiesta.

Una vez más, sin toro nada tiene importancia. Y sin respeto a las suertes de la lidia, tampoco. Ahí sí nos llevó el putas. No más, que mamera todo esto.

Abadía Vernaza

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4 comentarios

Archivado bajo Abadía Vernaza, Corridas, Santamaría

4 Respuestas a “Y esto para qué…

  1. Gran crónica. ¡Si señor!

  2. desdeltendido

    Parece que baja la fiebre tomasista, y es que el toro (en ausencia) que es la base de la fiesta nos devuelve la razón.

  3. Abadía Vernaza

    Afortunadamente, porque así no vamos para ningún lado. Y no es concebible aparentar lo contrario. Las cosas están mal, así de sencillo.

  4. Cordobés

    acabo de ver ahora esta crónica en la que ha mi modo de ver faltas el respeto al maestro finito de córdoba; cómo me dijo un día el maestro ”cada vez la gente siente menos por el arte del toreo, y lo critican más sin saber”

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