Archivo mensual: diciembre 2008

Feliz Año 2009

A pesar de no ser un cartel muy alentador, siempre es un lujo poder pisar la Plaza de Toros el día de Fin de Año. Y como es tradición en Cali, saldrá algún toro llamado Año Viejo y/o Año Nuevo. Y justo cuando el reloj de la plaza marque las 6pm, se abrirán botellas de champagne y se repartirá queso y uvas para celebrar el Año Nuevo en la Madre Patria, origen de esta Fiesta Brava.

Un año muy taurino para todos, les desea, desde tierras americanas, La Monumental de Cañaveralito.

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Su majestad, el Toro – 6ta. de abono.

¡Ah, espléndida tarde donde el Toro-Toro se hizo presente para deleitarnos con su regia imponencia! Ese animal maravilloso, bestia llena de bravura y fuerza, señor de la Fiesta Brava, tuvo a bien dignarse a aparecer por una tarde en Cañaveralejo y alegrarnos una desesperanzada temporada. ¡Gracias a Don Juan Bernardo Caicedo por tremendo encierro! mucho toro para tan pequeña plaza. Afortunados nosotros que estuvimos ahí.

6 Toros 6, como debe ser. 6 toros bravos, encastados, alegres y nobles, hermosos de hechuras y con los pitones intactos. Animales que se ganaban el respeto de los presentes con sólo pisar el ruedo de Cañaveralejo. ¡Como es de hermoso ver a un animal que humilla, que se quiere tragar la muleta, que quiere embestir, dar pelea y montarse sobre la inteligencia humana, como la bestia reinante, como el más poderoso de los seres vivos! Tuvimos la fortuna de ver 6 toros de grandes condiciones, donde los pobre humanos no pudieron con su poder, y a mí modo de ver, son los derrotados, desbordados por tanta casta animal. Ninguno pudo mandar al animal, lidiarlo, cazar pelea y darle muerte, sin salir derrotados, expuestos en su inutilidad humana, sin maestría ni honor torero.

Hubo 2 indultos, dos indultos donde toda la gloria era de los bichos, porque los toreros apenas y se defendían como podían, haciendo gala de un toreo superficial y acomodado. Y la pusilánime Presidencia, la peor parada de todas, con su ignorancia descarada y desproporcionada.

El 4to. toro, un jabonero hermoso, bien armado de pitones, con una alegre bravura. Nada más verle rematar en tablas, no una, ni dos, más de 5 veces. Con la cabeza arriba, engreído, imponente. Verle probar el capote, cazar la pelea y arrancarse sin asomo de duda ni temor. Verle embestir al caballo con fuerza, con bravura, dando una pelea excepcional entre toro y caballo, de la cual, sin ninguna duda él Toro salió victorioso. Tercio de banderillas peligroso, con toro bravo, persiguiendo, provocando, dominando. Maldigo la muleta estúpida de Antonio Barrera, que no pudo con tanta bravura, perdiendo el sitio, perdiendo el dominio. Y por la misma estupidez le propinó revolcón. Muleta estúpida la que llevo al Toro al tercio, aquerenciandolo y rajando a un animal que se sintió superior y se desentendió de la lucha estúpida a la que le invitaba Barrera. Presidencia estúpida que cambió el tercio, aún cuando toro y afición esperaban la segunda pelea de tremenda bestia para confirmar la bravura de un Toro-Toro como casi nunca se ve. Presidencia estúpida que no escuchó los pocos pero sabios pedidos de indulto y menos los un poco mayores pedidos de vuelta al ruedo -se la concedió a un Salento de medio pelo, quién sabe por qué putas. Presidencia estúpida que concedió una oreja al insulso Barrera que sólo se defendió de un animal que fue mucho más que él. Presidencia estúpida que mandó al destazadero a un animal íntegro, con la casta y bravura suficiente para salir airoso de la pelea frente a la razón -o mejor dicho, estupidez- humana. En el ruedo hubo un Maestro, así se llamó el Toro, y la estupidez humana, de un Presidente que no tiene ni puta idea de esto, lo mandó a donde van los toros del diario y no los regios Toros que merecen volver al campo, como guerreros de mil batallas.

El 5to. fue un Toro también, un poco menos que el anterior, pero menos es decir casi nada. Un toro maltoreado por un torero egoísta como lo es Castella. Un toro que embestía de lejos, con alegría, que peleó en varas (dos veces, podría decirse), que acudió a banderillas, pero que terminó en la muleta ratonera de Castella, quien siempre termina con el maldito arrimón mentiroso, de torerito valiente, cuando este Toro era para lidiarlo de verdad, con profundidad, con ritmo, con pausa, con temple, dando la distancia entre Toro y torero, y no queriendo humillar como manso perro a un animal que se lo hubiera comido vivo. torero egoísta sos, Castella, pero ni mierda, el Rey es el Toro y por más que querás ser la Pop Star de los Ruedos, no vas a poder destronar a Su Majestad, el Toro. Otra faena donde el Toro, una pizca solamente menos Toro, salió victorioso, con el orgullo del Toro indultado aunque Castellita ofrecía su orejas como suyas, y no, eran un premio de reglamento a la decisión de un Toro indultado.

El 6to., también indultado, no desentonó y con poderío revelo la carencia de arte y técnica del pobre Guerrita Chico. Un pobre torero que no se quedaba quieto y se sacaba del recorrido de un bravo toro que los estaba volviendo papilla. Una faena pobre del torero, grande del toro, que demostró con sus argumentos, la casta y la bravura, las limitaciones de su adversario. De nuevo, un indulto, a mi modo de ver producto ya de la adrenalina que brotaba en el carnavalesco público de Cañaveralejo y los intereses de la Junta Directiva quienes pedían a voces el indulto, como espectadores de corraleja de 3ra. Pero no quiero demeritar al Toro bravo, que lo fue, y mejor por él, que pronto estará pastando con su reata de vacas en la dehesa de don Juan Bernardo Caicedo en las tierras del Tolima.

Al final, un encierro completo, con todas la de la ley y con las de más, que son las excepciones que hacen mágica a esta Fiesta. Al fina, para mí sólo debió -con rigor- concederse un indulto, que no se dio, y dos merecidas vueltas al rueda, pero creo que ya quedó claro que tenemos a una Presidencia estúpida. ¿O seré yo? Nah, con atrevimiento digo que es el de arriba. De nuevo, mil y mil gracias a tan serio ganadero que demuestra que los Toros bravos en Colombia existen y que están por fuera de esa mafia que maneja la Plaza de Toros de Cali, encabezada por Eduardo Estela Garrido y sus insoportables mansos de Puerta de Hierro. Queremos toros de verdad, no la mierda-toros de los Directivos. ¡Fuera todos ya!

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El placer de ver toros – 6ta. de abono.

Por Felipe Botero.

Después de 5 pésimas corridas, llenas de bueyes faltos de casta, no hay nada mas reconfortante que volver a ver toros, toros de verdad, esto permitió el encierro de Juan Bernardo Caicedo, 6 toros excelentemente bien presentados, aunque un poco corto de peso con el desarrollo físico y muscular necesario para que se brindara un buen espectáculo. Bien armados, astifinos, en total, toros para presentar.

La tarde fue de animales, casi que para tres induultos (esto con la vara de medida de la presidencia de Cañaveralejo). El 4 de la tarde, el jabonero de Barrera, era a mi concepto el más «indultable» del encierro, no es sino recordar con alegría, la iracunda pelea que dio en la cabalgadura de Ánderson Murillo, una vara como para recordar, como para pararsele a aplaudirle. El problema fue que le falto lidiador, un maestro que lo hiciera mas visible. Esto claro está sin decir que Barerra no lo haya hecho bien, puesto que además de iniciar su faena con una larga cambiada en el centro del ruedo me perduran algunas de sus tandas en los recuerdos.

Guerrita, no opinaré mucho, me alegra que haya indultado, pero les aseguro que el indulto fue por mérito propio del toro, no se hasta donde las dos orejas para él.

De Castella me imagino habrán leído la dura crítica de Abadía, de la cual concuerdo en dos cuestiones. En primer lugar, el toro era un toro de recorrido y no debió  arrimarse tanto, además que desaprovechó la embestida limpia con que arremetía el animal por el pitón izquierdo. Pero le reconozco que ese indulto si fue obra suya, ya que el animal de excelentes condiciones daba lo justo para una vuelta al ruedo, pero por mérito del matador el animal se mostró un poco más y el toreo pausado de Castella, seguro y arriesgado, a mí me convenció.

En fin de cuentas el gran triunfador de la tarde fue Juan Bernardo Caicedo y m alegro mucho por él. Si Mondoñedo no sale con nada, le aseguro el trofeo este año.

El comentario extra: reprochable la respuesta de Armando Rivera a los antitaurinos que se metieron al ruedo. Usted no es policía, Señor, y hasta no ser agredido no puede responder, menos en tal condición.

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Toreando – 5ta. de abono

Toreando es como un verdadero torero demuestra su calidad de Maestro y se saca la espina que la apuntalan las críticas y los desapruebos. No digo que esta faena la haya hecho para callarnos a todos los que el 28 de diciembre le criticamos su falsa faena y triunfo. No digo que lo haya hecho para nosotros, lo hizo porque eso es lo que sabe hacer Luis Bolívar: torear de verdad, con suavidad, profundidad y elegancia. En el fondo, no nos demostró nada que no supiéramos, simplemente sacó la sabiduría y maneras del pundonor torero e hizo una faena excepcional a un manso y complicado 6to. que en otras manos, ni se hubiera dado por enterado de su paso por el ruedo.

Volvimos a ver a Bolívar toreando, como dictan los cánones, con tandas ligadas, con suavidad de muñeca y profundidad, ceñidas a su cintura, despertando la embestida y el peligro a un mansorrete de Puerta de Hierro. Citando de lejos, sin floritura, embarcando al toro con temple, en un derechazo de gran factura. Parando al animal en su sitio, manejando los terrenos, los tiempos, pausando la faena y sin cometer errores, ni dejarse llevar por la emoción desbordada por los tendidos. Mandando con maestría, andando con elegancia torera, adornando la faena con pase de las flores en exceso ceñidos, cambiando de mano y toreando de verdad. Haciendo lo que sabe hacer, Bolívar había despertado al público en Cali, quienes caíamos presas del aburrimiento en medio de una descastadísima corrida, muy de los Puerta de Hierro, cosa que uno ya sabe y no sorprende -aunque si emputa- su mansedumbre y el por qué carajos siguen enviando bichejos año a año -Propietario de la Ganadería: Eduardo Estela Garrido, Pdte. Fundación Plaza de Toros de Cali: Eduardo Estela Garrido, no hacen faltas dos dedos de frente.

Pero volvamos a la magna faena ejecutada por Luis Bolívar. Después de la decepción del 28, ver a Lucho toreando con una verdad absoluta, plantado en el centro del redondel y sacando los más plásticos muletazos, llegó la sublimidad torera, acomodando al animal en un mejor sitio, ignorando los atrevidos pedidos de indulto a semejante manso, Bolívar se prepara a estoquear y provocando la embestida del bicho, lo mata recibiendo, estático, con una estocada hasta el fondo, tan certera que hizo rodar al toro sin puntila. Dos orejas, las únicas dos orejas ganadas a ley, ¡Son tuyas, Lucho, son tuyas! gritaba mi padre. Y así es.

El resto de la corrida una mierda. Los animales de Puerta de Hierro bien presentados pero sin nada por dentro. Nada es nada, la peor mansedumbre del mundo, mansedumbre irritante e insoportable. Tan mansos los hijoputas toros que ni Ferrera pudo hacer su show banderillero en su primero. Cuatro toros fueron insufribles, el 4to. permitió el toreo ratonero y populacho, lleno de voluntad pero sin una pizca de arte. Ferrera me ha parecido un torero honrado, con su estilo showcero, pero metido en la lidia, en el desarrollo de la corrida como jefe de lidia que era, mandando desde el callejón y hasta calmando los altercados que ahí surgieron -entre alguacil y Alex Benavides, subalterno colombiano. Son detalles de profesionalismo torero, que muchas figuritas deberían aprender, porque ahí no están frente a french poodles, están frente a bichos peligrosos y en cualquier momento pueder suceder alguna tragedia. Porque trágica sí es esta fiesta. Entonces, destaco esa entrega de Ferrera a su profesión y a su compañeros, con quites y mando a una tarde con varios sustos y problemas detrás de tablas.

Morante se fue en ceros, abucheado por el público de Cali, que no vieron sus pocos pases, robados a dos mansotes, el peor lote, que era estatuas vivientes. Los pases que robó fueron de buena factura, lo que deja ver un toreo diferente, más plástico, menos emotivo al tendido. Salió en su burbuja y ahí se mantuvo, con detalles que como admirador del arte, me llamaban la atención, dentro de su bohemia torera, pero de pelea, nanai. Aún me queda una tarde de Morante en Bogotá, vamos a ver.

Al final, dos toreros en hombros cuando debió haber sido uno: Bolívar. Con una faena maestra, que lo ratifica como el mejor torero de Colombia, rehaciendo a su manera los pasos del Maestro de Maestro, César Rincón. Luis Bolívar demuestra que en Colombia sí hay talento torero, y no sólo esa tauromaquia vulgar, ratonera, efectista y mentirosa que ejecutan otros toreros de esta tierra. Ha salvado la tarde, la peor tarde de todas. Y a pesar de esto tan maravilloso, queda el sabor amargo de boca al ver a tan patético encierro, en tan importante cartel, llevando al traste las ilusiones del verdadero aficionado. Ya es hora de plantear medidas verdaderas contra la mafia que controla a la Plaza de Toros de Cali porque todo es manejado con una arbitrariedad que da miedo.

La Plaza no es de ellos, es de todos. Ya toca hacer verdadera posesión de ella por el pueblo caleño. ¡No más rosca!

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Entre amor y decepción – 4ta. y 5ta. de abono.

Por Felipe Botero.

Quizá esta pueda ser la frase con que Luis Bolívar se presentó frente a la afición caleña, el 28 de diciembre, a mi concepto ha sido la presentación más decepcionante y mentirosa que le he visto a este joven promesa del toreo. Era claro que todos los matadores estaban frente toros complicados, no la típica carretilla o el ejemplar chiquito y sin mucho armamento al que se estaban acostumbrando los diestros de Cañaveralejo. Eran toros complicados, para lidiadores, para toreros que o les quedara grande un toro y le pudieran hacer una faena como los dioses paganos de la tauromaquia lo exigen, de verdad, en la suerte y enseñando a embestir.

Esto fue lo que le falto a Luis, torear con la verdad  a la que nos tiene normalmente acostumbrados, a un toreo de frente y mandando, a deleitarnos con su profunda derecha y sus certeros naturales, pero este día el toro le quedó grande, y Luis le dio por imitar a su colega Perlaza, mandó las rodillas exageradamente a tierra, toreo como el decálogo que público de Canaveralejo exige. Por todas estas razones y sin descuidar la poco armoniosa estocada, donde se perfiló salido de la suerte y el estoque estaba tan contrario que pareciera haber atravesado horizontalmente la caja del animal, fue premiada con dos orejas poco merecidas.

Por su parte, Uceda brindó el mismo espectáculo de siempre, el que nos recuerda que los toreros son ante todo matadores de toros, y que un buen estoqueador produce ese enorme placer estético. Castella recibió otros dos regalos desde la presidencia, otras dos orejas que dejaron mucho que desear y mucho por esperar.

El 29 por su parte nos llegó con la presencia del gitano Morante de la Puebla, su traje luto y blanco y su espectacular capote de paseo negro, hacían de su presencia esa tarde algo místico, como para despertar expectativas. Pero si los toros no le iban, su orgullo gitano le permitió hacer nada con ellos y dejar el sin sabor en los miles de aficionados que estaban en los tendidos, Ferrera hizo disfrutar con sus tradicionales pares de banderillas, la única duda que se me genera es si el salto después del martilleo del par es para adornar o para tratar de confundir con un intento de asomada al balcón que todos sabemos es inexistente.

Para terminar regreso a Bolivar, el cual entendió que había cierto grupo de aficionados a los que literalmente habia decepcionado la tarde anterior y por tal razón se tenía que reivindicar. Esto hizo que Bolivar regresara a ser de nuestros amores, toreando como es, pausado, disfrutando la faena para él y su animal, con tandas largas de movimientos ortodoxos, llenos de plasticidad, jugando a ese ballet de muerte que es el toreo, con tanto temple que la mano del matador y el recorrido del toro iban a una sola voz. Enhorabuena, Lucho, porque no debes dejar de hacer lo que tu muy bien sabes.

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Decepción y rabia – 4ta. de abono.

Hoy me voy de corto, porque estoy aburrido con todo esto. Un va a la Plaza, con la esperanza de ver toreo, arte, tauromaquia, y lo único que hay es un toreo vulgar, incluso por toreros con verdad.

Ayer, a Luis Bolívar, este torero de la tierra, tan querido por esta casa desde el principio, que ha demostrado tener un futuro prometedor, plagado de triunfos verdaderos, con esa clase y torería, acompañada de creciente sabiduría, simplemente no se le dio la gana de hacer las cosas como deben hacerse y se dedicó a destorear, sin sitio, sin mando, sin nada. Obvio, la ignorancia en Cañaveralejo sigue siendo atrevida y lo premió con 2 orejas. Que tristeza, que dolor, ver a Bolívar deshaciendo su tauromaquia en 5 minutos, transformandose en un torero de pueblo, vulgar y efectista, para los cada vez más ignorantes tendidos de Cali. Decepción y dolor de gritarle al torero la verdad de su ausencia. Rabia por recibir la provocación grosera y altanera de Gustavo García «Jeringa», quien no supo recibir nuestra justa crítica. Como ya no hay ni Peñas, ni nadie que diga algo en Cali, pues los pocos atrevidos son malrecibidos por los de plata, en una preocupación por lo que pasa en las grada y nunca, en el ruedo.

Uceda Leal destacó en su toreo pausado y sabio, sacando lidia a un bronco cuarto, con mando, temple y ortodoxia. Demostró ser ese buen estoqueador, fino y certero con la espada, para rematar una faena con conocimiento, a la cual el otra vez ignorante y atrevido público de Cañaveralejo casi no premia -comparado con la «pañuelitis» que afecta- con un única oreja que, para mí, debe de haberse entregado hasta el momento en la Plaza.

Castella, como siempre, haciendo gala de sus dotes superficiales de niño bueno y pop-star, para atraer el favor del ignorante público. Esos efectos tontos, ahogando la embestida y haciendo giros como cual trompo en Jardin de infantes.

Los toros de Ernesto González, broncos. De mediana presentación, excepto el segundo que era una ratón con cachos. Todos exigian una lidia sin lucimiento y bisuterías, sino con mando y sitio, para vencer el comportamiento tosco y estúpido que tenían estos complicados bichos. De ahí, sólo Leal sacó la casta de torero. Y Bolívar, que dolor, repito.

Si de pronto ves esto, Luis (o Jeringa), vos sabés hacerlo. Vos sabés, no me digás que no. Si se te olvidó, aquí te dejo. Video de la faena a un Victorino en la Feria de Otoño:

Luis Bolívar con Victorino en Otoño from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

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Confesión – 3ra. de abono.

Quiero empezar confesando que soy un amargado, antisocial e insolente ser humano, terrible aficionado, si no disfruté del goce estético y la excelsa interpretación y ejecución de la tauromaquia de Paco Perlaza, en tarde de «apoteosis» en Cañaveralejo. Soy un vil personaje, malagradecido y mala gente.

¡Bah, quién dijo! Más bien, confieso que estoy mamado de ir a la Plaza. Pero dejemos tanto quilombo que la Feria apenas empieza. ¿Que los toros de Salento apestaban a Gillete? Pues sí, pero a quién le importa, estamos en Feria. ¿Que la tauromaquia moderna se presenta en sus más despreciables variaciones en Cañaveralejo? Pues sí, pero a quién le importa. ¿Que la máxima autoridad no controla y no ofrece un espectáculo más serio? Pues sí, pero a quién importa. ¿Que el público de Cañaveralejo es verbenero y festivalísimo? ¿Tengo que repetirlo? Pues, sí es que estamos en Feria. Y es que Feria sin Toros, no es Feria, y todas esas güevonadas que la Empresa se inventa para arrancar las últimas ventas de una Temporada que cada día avanza, inexorablemente, hacia un fin poco honroso. Al fin de cuenta, uno es el güevón que paga por ir a tan triste espectáculo de circo, corraleja, digno de una Plaza de tercera categoría.

Los toros de Salento, de aceptable comportamiento, chiquitos, cortitos y livianos, muy de ellos. Alguno «potable» pero como siempre hemos dicho, potable es el agua. Se es bravo o no se es, y aunque uno de ellos dio la vuelta al ruedo, para mí, bravura no hubo del todo ahí. Además, olía a paso por la barbería de los 6 toritos, a darles una pulidita en esos pitoncitos.

De los toreros, lo mismo. Paco Perlaza con «tendiditis» crónica, toreando para el tendido, desentendiéndose de la tauromaquia, porque en 1, léase bien 1 tanda de naturales pudo ponerse en su sitio y ligar la embestida. Pero como al público de Cañaveralejo no le gusta, pues por qué no volver a los afarolados, al toreo en patineta, a la rodilla a tierra y el toreo a 5 kilómetros de distancia. Sánchez Vara, en la misma tónica. Toreo de tendido alto, populachero y carnavalesco. Sin parar, templar, ni mandar. Sólo trapazos a diestra y siniestra. Y el perjudicado de la tarde, Ricardo Rivera, torero valiente y puesto en su sitio, que llevó con el peor lote y la ignorancia de Cañaveralejo quien veía en sus revolcadas el supuesto miedo de un novillerito. La ignorancia es atrevida. Le faltan años de experiencia y más corridas difíciles, pero al menos, voluntad de hacer bien las cosas y ganas la batalla entre toro y torero en franca lid sí hay. Eso lo demostró ante los ciegos ojos de la Plaza de Cali.

Para hoy, cartel modificado por la ausencia de Miguel Ángel Perera, al que ya sabíamos sufrió un percance grave terminando la temporada en España y del cual apenas empieza a recuperarse. Esta ausencia, para mí, evidente, no fue anunciada sino hasta la semana pasada, mientras la Empresa seguía vendiendo el cartel con el «mejor torero del mundo del momento», para atraer más borregos. Así son las cosas, a nadie sorprende. Se sabía de la ausencia de Perera desde hace mucho. El reemplazo, Sebastián Castella, el niño consentido de Cali, junto a Uceda Leal y Luis Bolívar.

Y ya, termino diciendo que: Nah, no soy amargado. Soy una calidá tropical, en estas calentanas tierras americanas. Y ya salgo para la Plaza.

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Regresando a lo nuestro

Por Felipe Botero.

De antemano me excuso con todos los lectores por mi prolongada ausencia, puesto que he estado ocupado en otras labores. Lo importante es que la temporada en nuestro país regresó y por lo tanto no podían faltar nuestras atrevidas aproximaciones.

Hoy cumplimos la tercera jornada en Cañaveralejo, 2da. de abono y como los días anteriores no pasó nada, bueno seguramente en la prensa dirán que fue una apoteósica tarde donde el diestro español Sánchez Vara y el más aclamado torero de la historia de esta plaza, de desesperados por cierto, Wilde Perlaza, más conocido como Paco, cortaron 4 orejas, 4 orejas que a mi parecer reflejan el tipo de feria taurina al que nos estamos acostumbrando en este coso.

Pero definitivamente no les podría decir que esta corrida estuvo como las otras, sin hacerlos saber el estado de las tardes anteriores, así que ahí van unos pequeños comentarios:

Jueves 25 de diciembre, corrida de pascua navideña, novillada para Montoyita, Jose F. Alzate y Sergio Blanco. El balance de la noche en término de las reses dejó mucho que desear, Montoyita no descrestó, ni cumplió las promesas que nos habían pintado, además de comunicar muy poco al público.  Blanco, se le vió muy inseguro y sin lugar a dudas estuvo por debajo que sus otros dos alternantes, mucho miedo, no se acercó  a los novillos, dio pases mediocres y sin arte. Desde mi opinión le falta mucho por cuajar. Y por último Alzate, otro que se perfila a ser niño consentido de Cañaveralejo, un próximo Paco lleno de corridas en la feria, puesto que aplica ese mismo tipo de toreo que pareciera se adoctrinara en la escuela taurina, rodillas a la arena cada vez que sea posible, torear en patines y abusando de los movimientos, entre muchas otras cosas típicas del toreo que no nos parece sincero a los que escribimos en este blog (Próximamente publicaremos junto con Abadía un decálogo para triunfar en Cali). De este día puedo resaltar dos importantes cuestiones. En primer lugar lo interesante que resulta enseñarle el mundo de los toros a un emo, puesto que no saben si alegrarse por que el toro sufre como sufren ellos internamente, o si sufrir porque el toro está sufriendo. Ese son el tipo de consideraciones a tomar y el tipo de resultados que obtenemos cuando se regala boletas a diestra y siniestra. Y decirle enhorabuena a la Fundación Plaza de Toros de Cali porque hay wi-fi dentro del coso, si nos aburrimos en la tarde podremos navegar.

Por otra parte el Viernes 26 inició retardado gracias a las acciones sindicales que emprendieron los subalternos de la plaza,  debido a los comentarios de una de las cronistas de El País, donde se los tildo de borrachos, enguayabados y marihuaneros. Vaya uno a saber si eso sea verdad, pero lo que no podemos ocultar es que los peones de a pie no estuvieron completamente concentrados para tal episodio taurino. En cuanto a la ganadería lo mismo de siempre, la rosca de los Castro intentando vender dos tardes en Cali, presentando una corrida floja, desconcentrada y con animales interesados en la luna (a la que buscaron durante todas las faenas con su mirada en los cielos). Además de sacar un 5 animal por fuera de la línea de Guachicono, de hecho me hubiera encantado estar presente en la puerta de arrastre justo antes de que ingresaran el cadáver al desolladero para revisar el hierro que tenía tal jabonero, el cual parecía digno representante de las tierras de Choachí, Cundinamarca y de los hierros de «El Paraíso».

Paco, decepcionante, perdido y corriendo detrás de los toros, yo insisto que lo de él es el patinaje, lástima que hubieran finalizado ya los nacionales (cito a Joaquín), él se alardea en todos los periódicos diciendo que el mayor de los miedos es el de no triunfar, yo me pregunto, será que vive acobardado? ya que solo encontramos triunfos de mentiras.

Salvador Cortes no convenció, quedó en deuda con Canaveralejo, tras de que no habían toros, no salió a jugársela. Macías me dejó una mejor impresión, como buen mejicano deleito con la capa,  trató de quedarse plantado y quieto mandando frente al animal, lástima que no hubiera con qué. Tiene Garbo y buenas maneras.

Por último, que bueno que los subalternos se hagan notar al interior de la plaza, pero lo deberían hacer toreando y cumpliendo su labor, imperdonable la poca concentración de Santana para hacer los respectivos quites y los pésimos pares de banderillas. Además que feo se te ve peleando con los aficionados de los tendidos «Chiricuto», vos dedicate al ruedo.

Hasta que por fin llegamos a la mencionada tarde, donde la corrida de Salento quedó con una excelente nota en cuanto a presentación y aunque los toros no fueron mucho al caballo, podríamos decir que han sido las reses mas encastadas que hemos visto en esta temporada. En país de ciegos, el tuerto es el rey?. Que grande el desperdicio de mi amigo, la figura del tore,o Paco Perlaza, que tuvo el mejor animal de la tarde, el cual a mi concepto salió claramente pasado por una jornada de «cornicure» o en términos mas taurinos y menos americanizados, afeitado como el solo; lo mas triste es que ni aún así pudo con semejante animal, dio pases de pacotilla, valga la pena la redundancia, siguiendo el manual del triunfo en Cali, que como decía anteriormente incluye indudablemente el abuso de las rodillas en la tierra y sobre todo poca verdad. Le reconozco una tanda bonita de naturales en el centro, lástima que la figura no le comprendiera el pitón al toro para haber exprimidoel poco de casta y haberse hecho triunfador, de verdad, claro está.

A Sánchez Vara, le reconozco sus banderillas, pero también me dejó mucho que desear en su actuación con la muleta, ni fú ni fá, en mi opinión también desperdicio su segundo toro. Ricardo Rivera, se le notó la falta de experiencia en su primer toro, era una animal complicado y se le vio maniatado, demostrando que lo que les falta a los toreros colombianos es la posibilidad de foguearse y torear mas corridas al año. Sin embargo en su segundo ejemplar se le vio con ganas de triunfo, el animal lo levantó dos veces, dos cogidas que demuestran como se debe torear, con decisión y arrojo a jugarse la vida, parándose donde se deben parar los matadores, cargados en la suerte y no saliéndose al paso, eso sí le falta un poco de temple. Enhorabuena Ricardo, ojalá se te den las cosas porque encuentro verdad en tu arte.

Para despedirme de este primer post, reconozco el cambio de actitud de mi gente de Canaveralejo que bonito fue ver aficionados de verdad reprochándole a Paco y a su cuadrilla el alardeo de su barato triunfo. Y una vez más, repito el consejo, Santana lo tuyo está en los ruedos, no en los tendidos.

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Soponcio – 2da. de abono.

La noche de ayer en Cañaveralejo fue otra aburrida corrida más. Comencemos por decir que fue a las 7:40pm, después de un considerable aguacero y un día de cabalgata donde reina el desorden y el exceso de alcohol, incluyendo a los que asisten a la Plaza. Es otra de las corridas «regaladas» a las que los habituales -si es que queda alguno- evitan ir, para no mezclarse entre ese público verbenero y carnavalesco que «colma -según la Empresa- los tendidos de Cañaveralejo. Las «nocturnas» tienen ese aire de festival taurino, que otrora se organizaban en paralelo al abono y hacía que hubiese días de doble corrida, recuerdo de lo que alguna vez fue una Plaza de importancia. Pero Cañaveralejo no se queda atrás, y todos los verdaderos aficionados sabemos en lo más profundo que, con tristeza, esta es una fiesta en franca decadencia. Una decadencia contemporánea, donde parece no haber un lugar verdadero para la Fiesta de los Toros.

Estos tiempos han olvidado el valor de la vida y la muerte, del enfrentamiento entre razón y fuerza bruta, entre humano y bestia. Han olvidado el sentido del pundonor y nos hemos convertido en seres mediatizados, en una gama de espectáculos circenses, hecho para diversión de los más salvajes. Pero este no es el espacio para realizar esa discusión. Simplemente, son apuntes sueltos, de los que yo, como aficionado, me surgen cuando pienso estos tiempos de posmodernidad y entornos digitales. Mejor, volvamos a la corrida. ¡Ah, es que no hubo nada importante en la corrida! Por eso, me toca improvisar y hablar mierda en esta plazuela, tan digital ella.

Los toros eran de Guachicono ruta 2, es decir, Alhama. Un encierro que nunca estuvo completo en trapío. Algún toro, bien formado en su tamaño y contextura, pero con pitones de becerro que daban lástima. O algún cornalón, bien armado, pero con una cara de vaca escurrida que tampoco ayudaba. Y muy en el tipo de los Guachico, veletos, cari-alargados. El único que marcó la diferencia fue un jabonero, con aceptable trapío -al que siempre llama la atención un jabonero- al cual aposté mi herencia a que era de reata comprada a otra ganadería, muy posible, a don Jerónimo Pimentel. Eso nunca lo sabremos, pero lo que parecía salvar la papeleta, se comportó como el resto de sus «hermanos»: descastados, despistados, tardíos, aquerenciados. En fin, todos los adjetivos de un encierro aburrido, pesado e insoportable.

Los matadores, ni fu, ni fa. Paco «…………………» Perlaza, como siempre con su carencia de arte, aunque él y el público de Cañaveralejo se las den a que sí las tiene (Le voy a hacer un grupo de Facebook: «Paco Perlaza tiene la afición más grande del mundo y lo vamos a demostrar» o algun güevada así). Pero puede que tenga muchos amigos, porque de arte no tiene nada. Y sigue siendo el mismo torerito calentano que ha sido desde sus épocas novilleriles y ya contra eso nada podremos hacer. Salvador Cortés fuera de sitio, dejando ir a los animales, rajando la faena y saliendo con más pena que gloria de la noche en Cañaveralejo. El mexicano Macías fue el único que puso una notica alegre, con un par de quites, que sin ser la sublimidad capotera, al menos alegraron un poco esta noche de sopor.

Las cuadrillas, terribles. Los peores pares de banderillas que veía en un buen tiempo y los mono-puyazos de ley -contemporánea- que ni siquiera, siendo una, es bien ejecutada. HDP sí somos muy inútiles en estos tiempos posmodernos. Nota fea, el insulto de Santana y Chiricuto -subalternos, anoche a órdenes de Paco- que se ensartaron en pelea con un aficionado del tendido 3, a la cual Paco también se sumó para hacer show y desviar la atención en esa faena estúpida y aburrida que estaba ejecutando.

Alguien que nos acompañaba por 1ra. vez en su vida en el tendido dijo que cuál es la gracia de ir a ver tremendo espectáculo tan aburrido. Y sí, tenía toda la razón. Ahora, salgo a la Plaza.

Abadía Vernaza.

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Cuando nada se hace bien – 1ra. de abono.

Ya ha empezado -en el papel de la programación, por lo menos- la temporada taurina 2008-2009 en la Monumental Plaza de Toros de Cañaveralejo, en Cali. Digo en el papel porque la novillada de feria nunca ha sido una tarde importante. Es comprensible. Día de Navidad, que en estas tierras se tira la casa por la ventana y el 24 de diciembre marca el inicio para muchos de la Feria de Cali. Es comprensible que el que asista sea un público verbenero.

Pero cuando nada se hace bien, nada merece ser destacado. Una noche de toros aburrida, insulsa, donde ni molestarse valía la pena. Molestarse con quién. Con los novilleritos fuera de sitio y sin técnica. Con los mismos cuadrilleros que año a año repiten, y como conocen de palmo a palmo el público de Cañaveralejo, no se molesta en ejecutar ninguna suerte como debe hacerse. Con mono-picadores, con quién. Dentro de tanta inutilidad, se pierden unos novillitos descastados e irrelevantes de Paispamba, que pisaron el ruedo de Cañaveralejo sin ninguna importancia.

De la tarde, sólo cabe destacar el «Ay, Jalisco no te rajes» entonado por la Banda de la Plaza, mientras toreaba Montoyita, novillero mexicano, en una faena también insulsa, donde parece que la tocaron porque no se iban a quedar con la partitura ensayada. Como lo que sucedía en el ruedo era tan emocionante la conversación nos llevó a hablar sobre una película de Disney, donde el Pato Donald viaja por América, y entonan a ritmo de «Ay, Jalisco…» una canción llamada «Los tres caballeros». Como mis compañeros de tarde decían que me la había fumado verde, os dejo la prueba de la existencia de tal canción.

Montoyita, en nada. Alzate, muy en la línea Alzate (preocupante que uno tan joven ya los tenga fichados). Sergio Blanco, ¿Ah, el toreó?. Los Paispambas, un encierro más que pasa por la Plaza. Así de interesante fue la primera noche de Feria en la Plaza de Cañaveralejo.

Abadía Vernaza.

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