Archivo diario: diciembre 30, 2008

Toreando – 5ta. de abono

Toreando es como un verdadero torero demuestra su calidad de Maestro y se saca la espina que la apuntalan las críticas y los desapruebos. No digo que esta faena la haya hecho para callarnos a todos los que el 28 de diciembre le criticamos su falsa faena y triunfo. No digo que lo haya hecho para nosotros, lo hizo porque eso es lo que sabe hacer Luis Bolívar: torear de verdad, con suavidad, profundidad y elegancia. En el fondo, no nos demostró nada que no supiéramos, simplemente sacó la sabiduría y maneras del pundonor torero e hizo una faena excepcional a un manso y complicado 6to. que en otras manos, ni se hubiera dado por enterado de su paso por el ruedo.

Volvimos a ver a Bolívar toreando, como dictan los cánones, con tandas ligadas, con suavidad de muñeca y profundidad, ceñidas a su cintura, despertando la embestida y el peligro a un mansorrete de Puerta de Hierro. Citando de lejos, sin floritura, embarcando al toro con temple, en un derechazo de gran factura. Parando al animal en su sitio, manejando los terrenos, los tiempos, pausando la faena y sin cometer errores, ni dejarse llevar por la emoción desbordada por los tendidos. Mandando con maestría, andando con elegancia torera, adornando la faena con pase de las flores en exceso ceñidos, cambiando de mano y toreando de verdad. Haciendo lo que sabe hacer, Bolívar había despertado al público en Cali, quienes caíamos presas del aburrimiento en medio de una descastadísima corrida, muy de los Puerta de Hierro, cosa que uno ya sabe y no sorprende -aunque si emputa- su mansedumbre y el por qué carajos siguen enviando bichejos año a año -Propietario de la Ganadería: Eduardo Estela Garrido, Pdte. Fundación Plaza de Toros de Cali: Eduardo Estela Garrido, no hacen faltas dos dedos de frente.

Pero volvamos a la magna faena ejecutada por Luis Bolívar. Después de la decepción del 28, ver a Lucho toreando con una verdad absoluta, plantado en el centro del redondel y sacando los más plásticos muletazos, llegó la sublimidad torera, acomodando al animal en un mejor sitio, ignorando los atrevidos pedidos de indulto a semejante manso, Bolívar se prepara a estoquear y provocando la embestida del bicho, lo mata recibiendo, estático, con una estocada hasta el fondo, tan certera que hizo rodar al toro sin puntila. Dos orejas, las únicas dos orejas ganadas a ley, ¡Son tuyas, Lucho, son tuyas! gritaba mi padre. Y así es.

El resto de la corrida una mierda. Los animales de Puerta de Hierro bien presentados pero sin nada por dentro. Nada es nada, la peor mansedumbre del mundo, mansedumbre irritante e insoportable. Tan mansos los hijoputas toros que ni Ferrera pudo hacer su show banderillero en su primero. Cuatro toros fueron insufribles, el 4to. permitió el toreo ratonero y populacho, lleno de voluntad pero sin una pizca de arte. Ferrera me ha parecido un torero honrado, con su estilo showcero, pero metido en la lidia, en el desarrollo de la corrida como jefe de lidia que era, mandando desde el callejón y hasta calmando los altercados que ahí surgieron -entre alguacil y Alex Benavides, subalterno colombiano. Son detalles de profesionalismo torero, que muchas figuritas deberían aprender, porque ahí no están frente a french poodles, están frente a bichos peligrosos y en cualquier momento pueder suceder alguna tragedia. Porque trágica sí es esta fiesta. Entonces, destaco esa entrega de Ferrera a su profesión y a su compañeros, con quites y mando a una tarde con varios sustos y problemas detrás de tablas.

Morante se fue en ceros, abucheado por el público de Cali, que no vieron sus pocos pases, robados a dos mansotes, el peor lote, que era estatuas vivientes. Los pases que robó fueron de buena factura, lo que deja ver un toreo diferente, más plástico, menos emotivo al tendido. Salió en su burbuja y ahí se mantuvo, con detalles que como admirador del arte, me llamaban la atención, dentro de su bohemia torera, pero de pelea, nanai. Aún me queda una tarde de Morante en Bogotá, vamos a ver.

Al final, dos toreros en hombros cuando debió haber sido uno: Bolívar. Con una faena maestra, que lo ratifica como el mejor torero de Colombia, rehaciendo a su manera los pasos del Maestro de Maestro, César Rincón. Luis Bolívar demuestra que en Colombia sí hay talento torero, y no sólo esa tauromaquia vulgar, ratonera, efectista y mentirosa que ejecutan otros toreros de esta tierra. Ha salvado la tarde, la peor tarde de todas. Y a pesar de esto tan maravilloso, queda el sabor amargo de boca al ver a tan patético encierro, en tan importante cartel, llevando al traste las ilusiones del verdadero aficionado. Ya es hora de plantear medidas verdaderas contra la mafia que controla a la Plaza de Toros de Cali porque todo es manejado con una arbitrariedad que da miedo.

La Plaza no es de ellos, es de todos. Ya toca hacer verdadera posesión de ella por el pueblo caleño. ¡No más rosca!

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Entre amor y decepción – 4ta. y 5ta. de abono.

Por Felipe Botero.

Quizá esta pueda ser la frase con que Luis Bolívar se presentó frente a la afición caleña, el 28 de diciembre, a mi concepto ha sido la presentación más decepcionante y mentirosa que le he visto a este joven promesa del toreo. Era claro que todos los matadores estaban frente toros complicados, no la típica carretilla o el ejemplar chiquito y sin mucho armamento al que se estaban acostumbrando los diestros de Cañaveralejo. Eran toros complicados, para lidiadores, para toreros que o les quedara grande un toro y le pudieran hacer una faena como los dioses paganos de la tauromaquia lo exigen, de verdad, en la suerte y enseñando a embestir.

Esto fue lo que le falto a Luis, torear con la verdad  a la que nos tiene normalmente acostumbrados, a un toreo de frente y mandando, a deleitarnos con su profunda derecha y sus certeros naturales, pero este día el toro le quedó grande, y Luis le dio por imitar a su colega Perlaza, mandó las rodillas exageradamente a tierra, toreo como el decálogo que público de Canaveralejo exige. Por todas estas razones y sin descuidar la poco armoniosa estocada, donde se perfiló salido de la suerte y el estoque estaba tan contrario que pareciera haber atravesado horizontalmente la caja del animal, fue premiada con dos orejas poco merecidas.

Por su parte, Uceda brindó el mismo espectáculo de siempre, el que nos recuerda que los toreros son ante todo matadores de toros, y que un buen estoqueador produce ese enorme placer estético. Castella recibió otros dos regalos desde la presidencia, otras dos orejas que dejaron mucho que desear y mucho por esperar.

El 29 por su parte nos llegó con la presencia del gitano Morante de la Puebla, su traje luto y blanco y su espectacular capote de paseo negro, hacían de su presencia esa tarde algo místico, como para despertar expectativas. Pero si los toros no le iban, su orgullo gitano le permitió hacer nada con ellos y dejar el sin sabor en los miles de aficionados que estaban en los tendidos, Ferrera hizo disfrutar con sus tradicionales pares de banderillas, la única duda que se me genera es si el salto después del martilleo del par es para adornar o para tratar de confundir con un intento de asomada al balcón que todos sabemos es inexistente.

Para terminar regreso a Bolivar, el cual entendió que había cierto grupo de aficionados a los que literalmente habia decepcionado la tarde anterior y por tal razón se tenía que reivindicar. Esto hizo que Bolivar regresara a ser de nuestros amores, toreando como es, pausado, disfrutando la faena para él y su animal, con tandas largas de movimientos ortodoxos, llenos de plasticidad, jugando a ese ballet de muerte que es el toreo, con tanto temple que la mano del matador y el recorrido del toro iban a una sola voz. Enhorabuena, Lucho, porque no debes dejar de hacer lo que tu muy bien sabes.

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