Al pan, pan, pero no había vino.

Faltan sólo tres días para el inicio de la temporada mayor en Colombia y aún sin iniciarla ya se han despertado airadas polémicas, debates, suspicacias y enconamientos de toda índole. Pasado el 12 de noviembre, el sistema ha vuelto a exhibir sus grietas y la cercanía de la temporada (que debió iniciar el 14 de diciembre) le ha sacudido fuertemente.

La más reciente de todos estas discusiones surgió a partir de una crítica hecha por el bloguero “El Loco Barrera” al periodista Guillermo Rodríguez, quien tiene a su cargo la sección Tendido 7 de Caracol. Diría uno que, en medio de un sistema podrido, donde nada parece ser lo que se ve, criticar una página o portal, que se supone es el más profesional y exigente dentro de los estándares de calidad de un medio nacional como Caracol, no es más que una nimiedad, un desafuero más de un sistema que a veces no tiene ni cabeza, ni cola. Pero no, no es así. La responsabilidad que se asume en ese tipo de espacios es completa: con la afición, con el medio, con la verdad, con el oficio y especialmente, con el lenguaje.

Y es ahí donde quiero terciar. Personalmente, no conozco al Loco Barrera más allá de cruzar tweets muy ocasionalmente. Deduzco que su oficio es el periodismo o en su defecto alguna actividad relacionada con la comunicación. A Guillermo Rodríguez tampoco lo conozco, más allá de oídas y con tristeza, tortuosas leídas, como periodista y editor en jefe de Tendido 7. Bien supongo que no sufre de halitosis, pero también comprendo a cabalidad la figura que utiliza barrera para ilustrar la escritura de Rodríguez.

En el ejercicio del periodismo, las fuentes son un bien invaluable, las conexiones lo son todo en un buen periodista, sea de radio, de televisión, de prensa escrita, bloguero o tradicional. Un periodista sin conexiones, sin fuentes, es un faro sin bombilla. Tendido 7 bien ha dado informaciones antes que muchos medios y los años de Rodríguez en el ambiente taurino le permiten saber cosas que los de a pie muchas veces no tenemos acceso. Por eso, visitamos Tendido 7 con cierta regularidad, buscando datearnos en la cosa taurina. Pero si las fuentes son ese bien incalculable que enriquece la credibilidad de un periodista, su habilidad comunicativa, en este caso, escrita, es el cimiento de este bien llamado información. El correcto uso del lenguaje, sus normas, sus figuras y la correcta aplicación y revisión del estilo no son adorno, sino cuerpo de lo que se quiere comunicar. Ahí es donde señor Rodríguez peca con frecuencia.

Ahora, en un mundo interconectado y de acceso abierto a la información, los medios han sido democratizados, dando paso a plataformas de publicación abierta y las personas con cierto interés por un oficio y una labor como el de comunicador o crítico hemos podido acceder a nuestros propios espacios, sin ningún control o limitación. Como toda tecnología, no es ella la trae los problemas y la carga negativa. Es el uso que cada uno le da y por ello, la responsabilidad pública que cada uno debe asumir al enfrentarse a la libertad de expresión y un ejercicio de la escritura y la crítica. Aunque los blogs iracundos y pésima manufactura sin abundantes, le democratización de los medios en lugar de traer caos y desorden, ha dado voz a miles de personas, y especialmente en nuestro entorno taurino a blogueros, periodistas y críticos independientes, enriqueciendo así el panorama informativo y la riqueza y variedad en el flujo de información y opiniones. Así, basta con dar una rápida mirada a portales y blogs taurinos, tanto aficionados como profesionales, que son de buena calidad y fin un gran uso del lenguaje, siendo un gusto leerlos. Si estos blogueros son capaces de editarse a ellos mismos, corregirse, trazar una línea editorial y forjar un estilo propio, asumiendo la labor de jugador y arbitro, no veo por qué un periodista, que toma el control de lo que pudo considerarse el principal espacio taurino, hacer el mismo ejercicio y revisar el estilo y la ortografía de sus columnas, cumpliendo con el estándar de calidad del medio al que se afilia y aún, si así no fuese, el rasero más estricto de todos: el propio.

No voy a adentrarme en la tarea ya hecha por ambos, de ser el cazador de gazapos. Si bien, todos cometemos errores y ningún ejercicio es perfecto, me quiero sumar a la crítica de Barrera, haciendo un llamado a la humildad periodística del señor Rodríguez, ya que no es un ataque infundado, al contrario, cuenta con mucha razón. Utilizando un lenguaje taurino, estas líneas no buscan ser necesariamente un quite a Barrera, pero sí otro puyazo a Rodríguez, quien a mi modo de ver, debería revisar dos veces antes de darle clic al botón de Publicar.

De las otras polémicas, ya se hablará más.

Abadía Vernaza
@canaveralito.

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