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José Tomás en Madrid: Comentario corto

(Copio comentario hecho en el El Blog de Toros en ELPAÍS.com porque ando corto de tiempo, y la verdad, vale la pena dejar claras algunas cosas).

La histeria nos llega hasta las Américas. Hasta por Pay-per-View se le sacó grano al saco. Y ahora, qué viene? Que complicada es esta situación. Y que triste que el respeto se pierda por los que parecen «fans enamoradas». JT es torero, tiene arte, plasticidad, pinceladas, diría yo. Es un gran artista. Nadie le niega lo suyo.

Pero en estos extremos, parece que ya no podemos hablar de toros, sino tirar la pelota entre unos y otros para ver quien gana. De verdad, no soy muy de Tomás, por mis razones (que van más hacia lo de esta Fiesta que son LOS TOROS), pero vamos que incluso a mí, en Bogotá me arrancó un olé, no 5 millones 600 mil jaleadas. El que me salió, en un torero trincherazo

Pero bueno, para finalizar, acordémonos de hablar de toros, no solo de ver quién ama más al de Galapagar.

Y para que cada uno juzgue, con respeto y se haga una sincera opinión, completamente válida, dejo los videos que nos tomó Rosa J.C. en El Blog de Toros en ELPAÍS.com también:

José Tomás con Dakar from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

José Tómas con Comunero from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

José Tomás por gaoneras from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

José Tomás por chicuelinas from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

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Rachido de Palha…

Por este toro me iba hoy… ¡era mi apuesta de la tarde, y no solo porque le tocaba a Lucho Bolívar!

Desde que vi la foto en Las-Ventas.com me dio la espinita del toro-toro. Es que la cara de señor que tiene este animal es para mirarlo con respeto. Todo un ejemplar, que según leí en el Twitter, y en las pocas reacciones que ya han ido apareciendo en red, no solo era un señor muy bien presentado, sino con un comportamiento impecable de su estirpe, lo que le valió la vueltas al ruedo, y junto al trabajo en conjunto de sus hermanos, el saludo desde el tercio al dedicado mayoral.

La verdad, me da un saborcito más dulce que le haya tocado al torero colombiano de mayor representación en los ruedos españoles, pero como nos gusta en esta casa, puede que haya sido a Bolívar o a cualquiera, porque lo que más me alegra es ver un animal tan serio, tan bien puesto, tan verdadero. Un toro-toro, y no los bichejos de medio pelo que saltan al ruedo por ahí. Por un toro-toro como se ve este Palha es que volvemos año tras año a las plazas de toros. Ahora se ha salvado la papeleta, porque ante un animal así cualquiera se quita el sombrero.

Ahora, a esperar a los Adolfos y los Victorinos, que en el blog de Sánchez-López también tiene una cara que da miedo.

¡Gracias GANADEROS por seguir criando TOROS, y no torcazas con cachos!

Abadía Vernaza

(Ahora, como eso tengo que verlo, a busca como pagar el Digital+, sabía que esta corrida era pa’ verla)

Ambas fotos tomadas de Manon, en su fotoblog.

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Corrida de hoy en Madrid

Aunque he estado pendiente de toda la Feria de San Isidro a través de mi blogroll taurino y del Twitter que se jaló Rosa J.C., hoy tengo especial interés por los toros de Palha, a ver si salvan la papeleta de la feria, y de mi paisano Luis Bolívar, que como ya he confesado en otras ocasiones, me declaro aficionado suyo, y siempre espero la mejor de las suertes para él y toda su cuadrilla, donde lo acompaña otro paisano Gustavo García, torero algo cercano a esta casa, y conocido desde mis primeros años en La Monumental de Cañaveralejo en Cali.

Así que, estaré pendiente de lo que suceda en a través del Twitter y más tarde, de los posts en los respectivos blogs. Tal vez, si todo sale bien, la siga por Digital+, al menos en diferido.

Mi apuesta de hoy va, obviamente, a un toro que le tocó en suerte a Bolívar. Su nombre Rachido, herrado con el 139 y que se lidiará en 3er. lugar. (Peso: 597kg y de septiembre del 2003).

Foto de Juan Pelegrín en las-ventas.com

¡Que se reparte suerte!

Abadía Vernaza

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Decálogo de la Suerte de Varas

– La suerte de varas es el eje de la lidia. Tiene tres cometidos:


a) Descubrir las condiciones de bravura, temperamento, comportamiento y calidades del toro.


b) Ahormar, corregir y restar poder a su embestida, para su posterior lidia y muerte, mediante puyazos en el morrillo, breves y dosificados.


c) Cuando las condiciones sean las propicias, crear belleza y transmitir la emoción de esta incomparable suerte.


– La suerte de varas debe realizarse según mandan los cánones:


– Cuadrar al toro ante su picador, quien debe ofrecer los pechos del caballo y provocar su embestida.


– Picar sólo con la pirámide de acero, que es puya, sin introducir el encordelado, que es tope.


– Echar el palo por delante y picar en el morrillo del toro antes de que éste llegue al peto del caballo.


– Mientras el toro empuja, el varilarguero debe defenderse recargando su peso en la puya, echándose encima del palo y sacando su cuerpo de la montura sin rectificar ni barrenar, midiendo el castigo.


– En ningún caso debe taparse la salida al toro ni hacerle la “carioca”, salvo en los casos de manifiesta mansedumbre.


– La importancia del tercio de varas requiere, para su correcta ejecución:


– Modificar el diseño de la puya de modo que se pique sólo con la pirámide de acero; para ello habrá que poner una cruceta giratoria en la base de la pirámide o volver al uso del “limoncillo”.


– Caballos domados y con un peso proporcionado.


– Las defensas de la anatomía de los mismos deben estar elaboradas, preferiblemente, con material flexible y ligero, que no supongan acorazar al caballo y que el toro se estrelle contra un muro.


– Los caballos deben llevar un ojo destapado para poder orientarse en el ruedo.


– La importancia de este primer tercio para el desarrollo posterior de la lidia requiere que matadores, subalternos y picadores, cada uno en la medida de sus responsabilidades, ocupen su sitio, realicen la suerte correctamente, por derecho y sin ventajas, colocando bien al toro, midiendo el castigo y haciendo el quite tan pronto el toro llegue al caballo.


– No se deberá premiar ninguna faena en la que el toro no haya recibido, al menos, tres puyazos.


– No se deberá premiar a ningún toro, tanto en el ruedo como con trofeos, que en su lidia no haya recibido, al menos, tres puyazos.


– No se deberá premiar ninguna corrida en conjunto donde, al menos, tres toros hayan recibido tres puyazos o más, y el resto, un mínimo de dos, ya que el primer puyazo lo toman bien todos los toros, en el segundo ya empiezan a dar síntomas de su bravura, y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.


– Siendo conscientes de que para la realización de la suerte de varas correctamente se requiere, además de conocimiento y compromiso, habilidad y precisión, no se deberá premiar a ningún picador:


– Que falle en el primer encuentro con el toro.


– Que pique fuera del morrillo, por muy bien que haya realizado la suerte.


– Que barrene.


– Que haga la “carioca” sin necesidad.


– Exigir a los responsables del buen desarrollo del espectáculo taurino, como son presidentes, delegados, alguaciles y veterinarios, que cumplan con sus obligaciones y no deleguen sus funciones en manos de los taurinos profesionales. Deben actuar con el rigor necesario para que se cumpla el reglamento y la lidia se desarrolle ordenadamente, de manera particular en la suerte de varas.


10º
– Deberemos denunciar, a través de los medios que tengamos a nuestro alcance:


– A los picadores que no cumplan con las normas que rigen el primer tercio de la lidia.


– A los matadores bajo cuyas órdenes actúen y que son, en definitiva, los responsables últimos de su actuación.

– A las autoridades que, haciendo dejación de sus funciones, no corrijan, atajen y sancionen las infracciones cometidas.

Además, dejamos constancia de nuestra afiliación y activismo por el cumplimiento de este decálogo en las Plazas de Toros, porque la suerte de varas es el eje de la lidia. Para esto dejamos reproducimos el decálogo, enlazamos la dirección de descarga en PDF, enlazamos el artículo de Fernando Marcet en Opinión y Toros, titulado Decálogo de la suerte de varas, y por último, embebo el video de la corrida concurso de Zaragoza, donde Farolero de Prieto de la Cal, salió recibió 6 varas y salió vencedor. (Los demás videos acá).

Un saludo,

Abadía Vernaza.

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Pruebas de supervivencia

¡No es que estuviese muerto, simplemente andaba de parranda!

Andaba en mis propias vueltas, que tienen que ver con Feria Internacional del Libro de Bogotá y un fin de semana bastante largo, con dos días festivo en el medio. Por eso, había estado completamente desconectado de la actualidad taurina en España, que con verdad reproducen aficionados en los que he llegado a confiar plenamente.

Al volver me he enterado de cosas buenas, otras bonitas, otras tristes y mucha terribles.

La buena, el nuevo blog de Rosa Jiménez Cano, El Blog de Toros en ELPAÍS.com, cuya versión 2007 fue el primero que me llevó a los caminos de la taurósfera.

La más bonita, las fotos de la corrida concurso de Zaragoza en la suerte de varas. Que bello ver una suerte así ejecutada. Y que el festejo allá dejado a tanto buenos aficionados contentos. No es fácil.

Lo triste, pos muchas cosas. Lo de siempre, los burracos mansos. Lo de ahora, el circo que se forma contra los antitaurinos.

Y lo terrible, aquel video espantoso del Bulldozer torero (ojo que nada tiene que ver con bulls, no). Es algo inaudito. Cómo putas a alguien se le ocurre echar una máquina de esas al ruedo para sacar a un morlaco. Que vergüenza. Que insulto.

Sigo en contacto, leyendo todo lo que pasa en San Isidro, esperando que no resulte en un fiasco como el de Sevilla.

Un saludo,

Abadía Vernaza

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II Encuentro de Aficionados – Zaragoza

II Encuentro de Aficionados

La suerte de varas es el EJE de la lidia. Por una fiesta íntegra.

Como no podía ser menos, desde esta plazuela de verdaderos aficionados, me suscribo con toda mi energía y pasión a este encuentro, deseando lo mejor para todos los asistentes y que éste represente un verdadero cambio por el bien de nuestra Fiesta. Desde la Colombia taurina nos adherimos y confiamos en los cabales aficionados que harán de este encuentro un punto de quiebre en la regeneración taurina.

Un saludo,

Abadía Vernaza

PD: A pesar de estar un poco alejado, no he olvidado nada la Fiesta, ¡jamás! muy pendiente de las noticias en España, y muy feliz por la reciente compra de un capote y un muleta. Espero estrenarlos pronto. Saludos.

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Video-denuncia…

Enlazo la justificación para la presencia de un torero en el ruedo por Opsen. Y embebo el video de YouTube, para que siga dando lora esta maldita verdad.

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Test de Windows Live Writer

Un centro de edición y publicación todo en 1. Si alguien conoce alguna opción diferente a la de Windows se los agradezco -usualmente funcionan mejor, y pues de puro chévere-

Saludos desde mi abandonadísimo blog,

Abadía V.

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Un intermedio bastante largo

Con profunda tristeza llegó el final de la temporada taurina acá en mi tierrita colombiana. Se han acabado los festejos, los remates, incluso  las tertulias. Ya entramos a ese intermedio larguísimo que va de marzo a diciembre. Son 10 meses que a veces se me hacen eternos, y la nostalgia se me presenta con muchísima intensidad.

Pero bueno, esta casa no cerrará sus puertas, ni mucho menos. Aún quedan cosas -muchas, tal vez las más importantes- por decir y otras cuantas -la mayoría- por aprender. Es solo un slow-down a este ritmo taurino en plena temporada-que a mí nunca me cansa, pero como todo en la vida, hay que pararle bolas a otras responsabilidades. Seguiré pendiente de la taurosfera. De los blogs que no dejo de revisar a diario y a través de ellos mantener ese fuego interno que cargo y que se desborda cada vez que voy a la plaza de toros o pienso en ella.

Ejercicios para este año: seguir pendiente de la temporada española, por supuesto. Revisar el siempre gentil Youtube para ver faenas y sentir un restico de la emoción de los toros. Leer e aprender más sobre la Fiesta. Procurar ir a alguna corrida de provincia (por ahí en fiestas de pueblo se organizan un par) para conocer cómo es el maní allá. Y sobretodas las cosas, seguir defendiendo la integridad de la Fiesta y de S.M. El Toro.

Agradecimientos a todos los amigos hechos en estos cortísimos tres meses de actividad; a los de Torero, Toro y Afición, al apreciado Betialai, a Lupimon, a todos los que han leído y participado en esta cazuela, tan sencilla y bonita como la placita de mi infancia. Tan honesta y entregada a la Autenticidad, a la Integridad y a la Justicia dentro de la Fiesta Brava. Y que con verdadera humildad trató de brindar una perspectiva diferente sobre la temporada colombiana: la del aficionado.

Me ratifico con el Manifiesto: Nada tiene importancia si no hay TORO ¡Por una fiesta íntegra, auténtica y justa!

Un saludo muy especial a todos. La casa queda abierta.

Abadía Vernaza

PD: Ya mi novia podrá «descansar» porque tendré más tiempo para ella, pero nah que ni se crea, porque al toro siempre lo llevo en la mente ¡Y olé!

Chapa

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La gran corrida de despedida (en Bogotá).

(Me valió separar en dos post, porque ambas merecen mención y son totalmente diferentes).

Ahora, en Bogotá, las cosas superaron toda expectación. Una corrida de toros. Con gallardía y torería por parte de ambos espadas. Un verdadero mano a mano entre dos grandes de los últimos 15 años. Un mano a mano con historia, que solo podía tener un final, el mismo que tantos aficionados presenciaron en muchas plazas del mundo. Ambos toreros saliendo a hombros por la puerta grande. Una imagen que se repitió en mi memoria. Era muy pequeño cuando la vi por primera vez, y hoy después de muchos años, al definitivo adiós de uno y (creo yo) la recta final del otro, pude volver a verle con esa emoción y nostalgia de mis primeros recuerdos taurinos. Y con mucha suerte, tuve a mi padre y a un amigo suyo, veterinario por varios años de la Junta Técnica en Cali (persona muy importante en mi afición a la tauromaquia), presentes. Y a mi hermanita que a sus poquísimos 15 años es una verdadera aficionada y en cuyo criterio siempre doy crédito. Pude revivir viejas épocas, emocionado hasta los cojones por ver tanta torería, tanta ortodoxia, tanto clasicismo en el ruedo.

César Rincón derrochó arte y técnica. Y Enrique Ponce no se quedó atrás y respondió con valentía, entrega y torería. Una tarde inolvidable. Tarde de 8 orejas (que no se sienten vacías) y dos indultos que son bastante discutibles pero que no vale la pena entrar en polémicas porque fueron la muestra de bravura y casta en el ruedo. En el primero de la tarde, Rincón brindó a toda su cuadrilla: Anderson Murillo, Viloria, Gustavo García, El Piña, Chiricuto y su hermano que siempre fue su mozo de espadas. Y cuajó una faena donde todos sus subalternos dieron lecciones de buena lidia, ubicando al toro donde debe ser, sin exagerar en los capotes. Picando y banderilleando como es. Todos sacaron una tarde de alta nota, en función de un maestro de orquesta que dirigía con grandeza la lidia de sus animales. Y con la muleta Rincón lidió con verdadera forma, logrando la poco frecuente comunión entre toro y torero, corrigiendo los «errores» de la bestia con cabeza e inteligencia.

Todos estabamos entregados ya, y nos restaban 5 toros. Enrique Ponce, con ese saborcito que me había dejado en Medellín, debía salir con aires de grandeza, a no dejarse opacar. A defender su orgullo torero. Y también se paró en la raya. A dirigir con maestría a sus subalternos. A lidiar en todo momento, con el capote, la voz y la muleta. Brindó con sincera admiración a César y con doblones muy toreros llevó al toro a los medios del ruedo. Ahí se plantó y ejecutó una faena de grandeza. Con una plasticidad, un arte, una ortodoxia que «contra-atacaba» a lo propuesto por Rincón. Pensé que estos enfretamientos no se daban ya en los ruedos, y acá se dio un verdadero duelo, de sangre, arte y arena. Pases de pecho, redondos en un palmo de tercio impávido, toreros desplantes. El público ebullía, y el toro -algo dulzón- seguía embistiendo. Pudo haberle matado, así debía hacerlo evitando tanta marrulla con el ayudado y la espada, pero la gente y el presidente concedió el indulto. Totalmente discutible, sí, pero ya había el salido el pañuelo amarillo y el triunfo de Ponce en la tarde más importante de la temporada colombiana estaba consumado. El toro era de vuelta al ruedo y eso, pero la faena de Ponce fue verdadera. Sin triquiñuelas ni ventajas. En su sitio, en su arte. Y la pelea estaba casada.

Volvió al ruedo el Maestro Rincón. Recibiendo al toro y embarcándole la embestida con tan solo dos capotazos. Y ejecutando verdaderas verónica, con la tela entre los pies. Fajando una verdadera tanda en el tan desvalorado primer tercio. Salieron los caballos, los puso él mismo en su lugar, y pasando el capote por su espalda ejecutó una plástica serie de cacerinas (pase creado por el maestro Pepe Cáceres, similar a la Gaonera). Y galleando lo puso en suerte rematando con un artística revolera por la espalda. El toro, ni corto ni perezoso, arrancó con fuerza al caballo, y aunque no fue la vara mejor ejecutada sí cumplió su objetivo dentro de la lidia. Con cortesía, Rincón concedió una tanda de quites al sobresaliente Manuel Libardo y ahí se iba gestando una faena de esas de ensueño, de las de antes. Los subalternos prestos a poner en sitio al toro, a banderrilearle y hacerle el quite a un toro que se perseguía hasta las tablas con mucha codicia. El brindis fue a su padre, gestor de la afición al más grande torero de los últimos años. Y ahí comenzó la magia. La sabiduría de Rincón desbordó ante un toro mucho más bravo que su anterior hermano. Con buena embestida por ambos pitones. Humillando y tragándose la muleta. Y Rincón lidiando. Citando de frente, embarcando al toro con la panza de la muleta. Pasó a la mano izquiera y para mí ahí explotó todo. Una faena esencialmente al natural. Con arte que inundaba la plaza de toros. Y el animal, un bicho que transmitía alegría en su acometida. Pases de adorno. Molinetes, de la Flores, cambiadas, en redondo cambiando de mano. Creciéndose el torero y creciéndose el toro. Otra vez la plaza estaba -o más seguía- en ebullición. De nuevo, el público todo pedía el indulto. Discutible también, no sé por algunos gestos del toro, pero sin dudas más toro que el anterior. Tampoco lo hubiese dado, pero no soy la Presidencia y yo en ese momento estaba en extasis, viendo la comunión de hombre y animal. Por obvias razones, el toro fue cubierto con el salvador manto amarillo del indulto, y retornó a los chiqueros, y muy seguramente a la dehesa, a seguir con esa línea tan Domecq que tienen los toros de Rincón. Pero que acá al menos salió con el honor de toro bravo. No la última chimba de toro, eso sí. El Maestro había dado a su padre, y a los presentes, el mejor regalo de despedida, de agradecimiento. Estabamos ante un verdadero festejo, lleno de orgullo, valor, agradecimiento y emoción. Nadie había escatimado en nada. Y Rincón daba la vuelta al ruedo, con las dos orejas simbólicas a una faena completa. Con toda la plaza a sus pies, y con todas las nacionalidades del mundo taurino, literalemente en sus brazos. El torero del mundo daba la vuelta al ruedo en su plaza, en su natal Bogotá, donde hace más de 30 años toreaba a su perro en un popular barrio de la ciudad.

De nuevo el torero Ponce. En suerte, un bravucón tan peligroso como la fiereza misma. Y aquí, nuestro amigo Enrique, nos terminó por cerrar la jeta a todos. El toro era testarudo, con sentido agudizado, de embestida corta y se revolvía sin dar tiempo para nada. Al comienzo el toro estaba pudiendo con el torero. Pero este, a base de conocimiento fue llevando la terquedad del bicho, cuajando una faena de valor inigualable. Una pelea casada entre hombre y bestia. O sos vos, o soy pero de aquí no salimos los dos vivos. Se metió, se arrimó, lidió, enfrentó y triunfó. Con la gallardía del torero valiente, el profesionalismo de un grande, con el honor del mano a mano ante el mejor torero del mundo. Entró a matarse con la espada y recibió su paletazo. Pero el hombre había triunfado. El terco animal caía redondo, y Ponce recibía una oreja (valía más su faena). Completamente desfigurado, exhausto, con el peso de la muerte a cuestas, paseando el trofeo a su valentía.

La tarde ya había sido para la historia. Faltaban dos toros y no sabíamos que esperar. La tarde decayó un poco a nivel taurino, pero el arte, la técnica y el valor había hecho de esta tarde, una tarde para la historia. El quinto toro de la tarde terminó invalidándose ante tanto golpe en los burladeros y parecía que se iba a repetir la historia de Medellín. Rincón mató al lisiado y entró al burladero, pero ante la insistencia de los presentes, salió al tercio y anunción su dedo indíce otro. El séptimo. Como quien dice, esta tarde no se quería terminar. El sexto a Ponce resultó ser el de peor comportamiento. Manseando constantemente. Ponce lo lidió con la verdad en la mano, sacando los justos pases que el manso tenía, y salió con la frente en alto, con una tarde de triunfo real, ante todo tipo de bichos, ante todo tipo de arte y técnica.

Y como no queríamos que esto se nos acabara, salió el séptimo. Un castaño quemado de incierto comportamiento. Pero al cual Rincón le enseñó a embestir, se mostró, y hizo entender que la cosa era con él. Una de esas tantas faenas que solo Rincón lograba cuajar. Sacando una faena continua y completas a toros que aparentaban no tener nada, y que muchos toreros -estrellas, no maestros- hubiesen dejado ir como si nada. César Rincón se despedida y lo hizo con todo su abaníco de técnica y pureza. Dos orejas bien merecidas. Y una vuelta al ruedo en hombros, su última vuelta al ruedo. Después se levantó a Enrique Ponce, quien entregó todo esta tarde y logró estar a la misma altura del César. Por eso ambos salieron en hombros, y su unieron en un fraternal abrazo que cerró con broche de oro una tarde donde todo se había consumado. Un abrazo tan torero, entre dos personas, dos seres humanos, que esta tarde se habían enfrentado, se habían homenajeado y habían salido triunfantes ambos, demostrando su arte y su valor. Solo hubo ganadores esta tarde y la salida por la puerta grande, a oscuras con un haz de luz que los iluminaban, parecían ambos una visión del más allá, confirmaba lo que parecía una ilusión. Se iba el más grande torero, pero no habían lágrimas. Había fiesta, baile y música. Luces de colores los despedían. Y los corazones de los presentes aún estaban digiriendo tantas cosas sucedidas en una expectante tarde de toros.

Abadía Vernaza

Despedida Rincón

(Así lo captó mi humilde cámara, con un poco de manipulación fotoshopera. No es la mejor, pero es la mía. Ahí estuve.)

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