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El Toro nos visitó en Bogotá.

He regresado un año más a la Santamaría. A la que acuerdo con sus slogan publicitario (para atraer people, obvio) es la mejor feria de América. Sin ser un dechado de virtudes, la Temporada Taurina en Bogotá es la mejor rematada tanto en toros como en toreros. Es la feria más decente de este lado del charco. A la novillada no fui, no me levanté. A la corrida sí. Y menos mal lo hice.

El Capitán Barbero ha enviado un encierro con todas las de la ley, en trapío y comportamiento. Todos los toros tuvieron la seriedad que manifiestan los animales bien criados y bien enrrazados. Desde el sorteo, se veía en los corrales una corrida serie, bien plantada, una tarde con ají. Y como ya es costumbre acá, y en todo lado, estas corridas serias, poderosas le tocan “en suerte” (porque acá de azaroso no hay nada) al cartel con menos peso de todo el ciclo taurino, en este caso, la penosa “corrida de colombianos”. Los 6 toros de Santa Bárbara revelaron la falta de sitio, técnica y valor de los tres alternantes. A mi modo de ver, fue de esas corridas que tanto me gustan, donde el Toro, la supuesta bestia bruta, humilla el honor de la razón humana. Los tres pobres toreros nunca supieron qué hacer con los animales del Capitán, y a punta de trapazos quisieron disfrazar faenas que, afortunadamente, no todos se tragaron, especialmente en los tendidos de sol. Una tarde donde el grito de Toro, Toro, Toro hizo su aparición en todos los turnos, y los espadas, honor por el suelo, no podían hacer nada para evitarlo. Además, sus pocas condiciones así se los permitían. Dos toros premiados con vuelta al ruedo, junto a dos orejas regaladas para no seguir “insultando” más a la razón humana. Es más, me sorprendió ver a la Santamaría tan entregada al animal, cuando para nadie es un secreto que esta Plaza es más de toreros.

Pero es que ayer Bogotá tuvo a bien recibir la visita de 6 toros, con bravura los más, con resabios de manso los menos. Pero animales que destaparon la incapacidad torera de los actuantes y salieron vencedores en una tarde donde al final, después de despedir a los toreros entre algunos aplausos y algunos pitos, la afición pidió la vuelta al ruedo al ganadero, quien humildemente, disfrutando de su triunfo, accedió a saludar desde el tercio frente al burladero de matadores. El mismo burladero donde todos, subalternos y apoderados, sacaron cartilla a ver si alguno de los matadores podían entender qué hacer con alguno de los animales. Y que así no hicieron.

Palmas unánimes al terminar la corrida al ganadero, quien cumplió con su cuota de la tarde, enviar un gran encierro. No digamos que lástima que no haya habido toreros, eso ya lo sabíamos. Mientras haya toros, al menos yo, soy feliz. ¡Y nos falta la Mondoñedo!

Abadía Vernaza.

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No más toros de las Directivas – 7ma. de abono.

¡No más la porquería de toros enviados por los hermanos Estela a Cañaveralejo! Un encierro completamente manso, estúpido e insoportable, una pusilánime mansedumbre que ni para el destoreo sirve. Animales sin raza, sin una pizca de casta. ¿Bravura? Qué es eso, se preguntan los Estela. Fue una tarde de tedio, de rabia, de ganadero pícaro, oyéndose en los tendidos, y con justa razón. Pero nah, ellos tranquilos, sentados en su palco de sombra, desentendidos del desempeño porque como ellos mismos son los “dueños” de la Plaza, entonces ahí estarán el próximo año.

De la corrida nada se puede decir. Cristóbal Pardo, mentiroso y vulgar. Joselito Adame, sin arte y con miedo. De Joao Moura, no digo porque el rejoneo no me va. Pero tan mal estuvo el encierro que ni el festivalero rejoneo levantó el ánimo.

¡No más toros de la Mafia Directiva! Veto a Ambaló y Puerta de Hierro, las ganaderías más mansas de estas tierras. Es que dejen de ser tan putamente descarados.  Una cosa es tener el puestico asegurado y mantenerse ahí, a medias. Pero el descaro de enviar tan terrible encierro y seguir tan campante es algo que no se puede soportar. No queremos más rosca en la Plaza de Toros de Cali, manejada por una mafia ganadera que lo único que está haciendo es acabar con la Feria Taurina de Cali y convirtiendo a la otrora Monumental de Cañaveralejo en una plaza de 3ra. donde sólo se celebran amañadas corralejas.

¡No más! Fuera a la Empresa-Ganadera de Cali, fuera Ambaló, fuera Puerta de Hierro! Queremos encierro de verdad, no la mierda de toros que con descaro y amaño echan a Cañaveralejo. Hace años, estas dos ganaderías -de una misma familia- hicieron méritos para no volver a Cali. La gente sí es estúpida, y los Empresarios-Ganaderos se frotan las manos con ello. Fuera, pícaros.

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