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8 consideraciones sobre la corrida de Mondoñedo.

Para la corrida del 17 de febrero, la expectación es enorme entre la buena afición rola, no sólo por la ausencia de toros este año en Bogotá, sino también por el prestigio que precede a la ganadería de Mondoñedo (la más antigua y -por qué no- más importante de Colombia). Y siendo así, tengo unas consideraciones. Ustedes me dirán.

1.

Para empezar, es gratificante que una familia y una ganadería -Los Sanz de Santamaría y Mondoñedo-, que tanto han dado a la tauromaquia nacional, sigan al frente de ese compromiso tácito que adquirieron hace generaciones y permitan a los aficionados vivir la máxima expresión de la Fiesta, así sea sólo un día de corrida. Además, será en casa. Aplausos.

2.

Sin importar el transcurrir de esta tarde, ya que en este mundo nada está escrito, sabido o dicho hasta que el Toro y Torero se enfrentan, es una de las fechas más importantes los aficionados en los tiempos recientes, al homenajearnos y unirnos como la punta de lanza de la afición taurina en pro de la Fiesta. Coloquialmente, estaremos los que somos.

3.

Se vale creer que esto aún tiene sentido. Esperamos una corrida íntegra, no sólo en Toros (cuyas fotos ya hemos visto), sino también por parte de toreros, subalternos, picadores, Presidencia y durante toda la ejecución de la lidia. No pido un concurso de varas (¡que bonito sería!), pero sí una corrida completa, donde la pica vale por lo que es.

4.

¿No podrá ser esta corrida la manifestación de una verdad del Toro que se debería replicar año tras año? Sabiendo que en las Plazas de 1ra., por costo, convocatoria y jaloneos, es muy difícil una corrida de estas condiciones, ¿no es momento de pensar, guardando la proporción, en una especie de “Ceret” de nuestras tierras: una Plaza pequeña, sin ser una Temporada, un fin de semana, tal vez sólo un festejo, que celebre la afición que ama el Toro Bravo, al margen de las “capitales” taurinas en Colombia y que, incluso, refresque el calendario taurino? Yo me apunto.

5.

Recuerdo que Hemingway escribió que era “ideal” llevar a un neo-aficionado a una novillada, por ser una especie de corrida menor donde, por inexperiencia en general, se puede medir el valor del miedo y de la técnica. No estoy de acuerdo, pero me atrevo a decir que Don Ernesto no permitiría llevarlo a una de esas posmo-corridas de media casta. Ahora, por el contrario, si alguien quiere mostrar la emoción de un corrida a un futuro aficionado a cabalidad, está bien puede ser una espléndida ocasión, por el encierro, la afición, el ambiente.

6.

Se ha despertado un debate en la “taurósfera” colombiana[1][2][3][4][5][6], sobre las corridas incruentas y demarcando una supuesta brecha generacional, que seguro se encontrarán en una pequeña Plaza portátil. Sin jalar para un bando o para el otro (jóvenes o viejos, ya sabéis que acá nos importa es el Toro, ná má), creo que será una coyuntura especial y le da un matiz picante a un debate donde se sabrá quién es quién y para dónde pegan. Lo cierto es que sigue el jaleo y ojalá no empañe esta corrida. Claro, se sobreentiende que esta debería ser una ocasión que debe unir a la afición en pro de la Fiesta y la Verdad. Que así sea.

7.

Sabiendo lo difícil que es organizar un evento como este, ya vemos que no es imposible. Leguleyadas y otras maromas no nos harán caer.

8.

La Fiesta Brava está viva. Y seguirá viviendo mientras exista emoción, casta, bravura, arte, valor y técnica. Más claro no podría estar. Ahí verán.

Coda.

Don Fermín y Don Gonzalo, si ven esto, les deseo la mejor de las suertes y que de alguna forma estas humildes consideraciones se hagan una realidad. Gracias. Y olé.

Abadía Vernaza.

(Actualización) Se confirma que la corrida será en la Plaza Centro de Eventos Marruecos, Vía Subachoque, 1Km. Este cambio se debe a la temporada de lluvias e inundaciones que afectan la Dehesa. Esta Plaza es bajo techo, para comodidad de la afición.

Cartel:
Cartel 17 de Febrero - Mondoñedo.

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Al que no quiere caldo… 3ra. de abono.

Para comenzar, debo que decir que pasada la “pelea” entre varios miembros de esa peña-parche que nos reune en la fila 15 de sol (y en Facebook porque somos muy digitales), me fui a la Plaza de Toros con la intención de dejar de lado tantos rencores, amarguras y apasionamientos y mirar la corrida con tranquilidad. Con algo de asepsia periodística, por lo menos… No lo logré.

Definitivamente, no puedo ver una corrida de toros de las de ahora sin entrar en un estado de sopor profundo, mezcla del aburrimiento, la indignación y la lástima de ver cómo se diluye una Fiesta que es parte esencial de mi propia vida. La corrida del 29 fue un completo despropósito, una galería de imágenes para los antis. Como sería que ni siquiera los tropipops encontraron qué jalear en una tarde que logré resumir en algo menos de 1000 caracteres y que hoy, a fuerza de no dejar caer este blog, inflo en modo pseudo-conocedor de todo esto que, dicen, es tauromaquia. Pseudo-conocedor porque la verdad no entiendo ni la mitad de las cosas que pasan, en medio de premios y de vueltas al ruedo sin valor. Ahora, en un ejercicio doble-propósito, me ahorraré las palabras ya dichas y pegaré los tweets enviados ayer, en un intento de reducir una triste tarde a su mínima expresión. Y claro, la idea es que también nos sigan ahí. Después diré algo más… creo. [Si el caso es de pereza, bien podés saltarlos].

1.

2.

3.

4.

5.

6.

Coda.



___________________________________________

Entonces, de qué vale repetir lo que ya hemos dicho muchísimas veces sobre esta neo-tauromaquia pop. Lo más triste, la inaceptable presencia de los juanbernardos, novillos todos, paradójicamente, con mucha falta de pienso y otro con falta de Reduce Fat Fast. Lo indignante el afeitado, aka. cornicure de todos los novillones, no sólo los de rejoneo. Todos pasaron por el mueco. Cuando los cosas van mal, como gringo echando napalm, no hay quién se salve.

Así, duele ver cómo vuelve la burra y patea. Y patea. Y patea. Ay dió, si no fuera por mis pacientes compañeros de tarde, siempre dispuestos a repartir bota, patacón, jamón y guaro. A escuchar con amor los ácidos comentarios de este amargado de los toros, riéndose con amabilidad cuando me da por bailar choque en medio del sueño o burlarme del jaleo que se arma cuando los caballitos llaman con las patitas al toro. Y es que así parece que será la “fiesta” para quienes queremos conservar la esencia de lo que debe ser una verdadera corrida de toros, confinándonos a las páginas olvidadas de la tauromaquia de El Cossío o los ensayos admirados de don Ernestico Hemingway.  Tal vez, reducido a la memoria youtebeana del “milagro del toro blanco de Osborne” en las manos del Maestro Antonio Chenel “Antoñete” (QEPD) o a la esperanza de una Francia, dicen “torista”, que procura salvar a lo que ya nadie le para bolas… En fin, así podría seguir tirando ejemplos de una ilusión que parece que no volverá a aparecerse en los ruedos. Siendo así las cosas, como quien dice, al que no quiere caldo… Con lo que llevamos, me han dado 4 tazas.

Como nos tocará ver esta “Fiesta”:

Lo que vemos, porque no hay nah.

Foto, as usual, por Andrés Rivera.

Porque así se ve en verdad:

Lindo el afeitado del novillo.

La prueba, por Andrés Rivera (dar click para agrandar).

Fuck you all!

Abadía Vernaza.

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Una buena corrida… de las posmodernas

El domingo vivimos una buena corrida de esas que se viven en la tauromaquia posmoderna y que a fuerza de repetición parece que nos va a tocar aprender a disfrutar para no ser siempre el amargado. Y es que si en la novillada vimos animales poderosos, con fuerza para empujar en los caballos, esta corrida fue el regreso del monopuyazo y el toreo entre algodones.

El flojo y falto de fuerza encierro era de Las Ventas del Espíritu Santo del Maestro Rincón. 6 animales en el tipo de Las Ventas, que en este lado del charco son la quintaesencia del toro-artista. Animales movelones, repetidores, en su tipo bien puestos pero que no pueden con su propia animalidad. De fuerza, nanai. Los tres primeros, besando la arena. Incluso, un cinqueño de casi 600kg, lindo, pero que no podía consigo mismo el vergajo. Volvieron los temores de tullidos y aumentaban los argumentos achacados al ruedo. Mera falta de fuerza. Los tres siguientes, a falta de una expresión sarcástica, permitieron el lucimiento de los toreros.

El parche de tres esta tarde fueron Sebastían Vargas, “El Juli” y Sebas “Ole, torito” Castella. En orden, Vargas “prendió” la fiesta en su primero con la banderillas, tercio para el cual es un putas, para qué! Con la muleta, lo justo y adiós. En el segundo, como ya nos acostumbró, puso un par al violín para apretar nalgas, arriesgó y aplausos. Después, en torería voluntariosa y deslucida, lidió al cuarto, levantando una oreja, larga por la Presidencia.

Julián L. “El Juli” tuvo en suerte en 1er. lugar un bicho que salió sin patas. ¿Y qué pachó? Pa’ la eternidad. En el segundo, Julián salió con muchísima voluntad, como hace mucho no le veía, dirigiendo la clínica lidia de un posmo-torito. Monopuyazo, los tres pares de regla (cosa que se respeta en Bogotá, must say) y al trapo rojo. Estático, Sembrado en la arena y toreando a media altura, ejecutó una buena faena, según las condiciones del animal. Lo lidió bien, se sintió a gusto y mostró variedad en la muleta. Cuando fue la hora, y desoyendo los impertinentes pedidos de indulto, se fue sobre el mono y plantó una estocada precisa. El toro plantó su último aliento en centro del ruedo y le valió la vuelta al ruedo. Al Juli, no tengan duda, le dieron las dos orejas.

El que cerraba era Castella. Eso del Cid no era nada. Habían quedádose pegados un par de anuncios del año pasado. Y aguzados que somos nosotros, los vimos… En el primero, salió un burraco sin fuerza que la Santamaría en su afán de protesta, armó un jaleo para la devolución a los corrales. Hasta la espalda al ruedo dieron, sin razón. El Presidente lo negó y se plantó y Castella debió continuar. Faltísimo de fuerza pero había que torearlo. Lo hizo de forma digna, arrancando buenos pases y ahí los volteados volvieron a mirar. Así es a veces esta Plaza. En el segundo, empezó con el video de Youtube pero pronto cayó en cuenta (¡por fin!) que el toro exigía otra lidia. Supongo que mentalmente recordó la cátedra de tauromaquia y lidió dando el sitio, el tiempo y los espacios al animal. Perdonen si soy un poco duro, pero es que jamás le había visto por fuera de su coreografía. Toreó largo, con temple, mandó al bicho y también desoyó los pedidos de indulto. Este no fue agraciado con la vuelta al ruedo, Castella sí. A hombros salió junto a El Juli.

Así se cerró la 1ra. de abono, con el jaleo innecesario de la Santamaría, con los pares cojonudos de Vargas, con los pases adornados de El Juli y con Castella cambiando un poquito para bien. Una de esa tardes donde las maricaditas pagan la boleta y hacen que sea una buena corrida, de esas de las posmodernas.

Abadía Vernaza

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Novillada con cara de corrida

¡Amo los contrastes en el mundo de la Fiesta Brava! La novillada de ayer, con sus ires y venires, fue para mi una novillada interesante con pinta de corrida. Los novillos de Los Cenicientos -propiedad de los nietos de Jerónimo Pimentel (El Paraíso)- corrieron una tarde de muchos matices pero que jamás cayó en el aburrimiento. Con un trapío de novillos-toros impecable, incluso mejor presentados que todos los burracos que sufrí en Cali. Con una pelea férrea y encastada en los caballos, acá sí se picó, no como en Cali que perdían las manitas si lo hacían. Y, sin ser del todo bravos, les pusieron a sudar los pases a los novilleros. Haciendo cuentas una sola novillada fue más completa que toda una Temporada como la de Cali. ¡Ay, que comparación tan triste!… Pero quedémonos en Bogotá.

Ayer salieron 8 novillos, lindos todos, con sus puntas de casta todos, aunque la mayoría terminó manseando. Fueron 8 animales porque 3 llegaron tullidos y así hubo que devolverlos. Al punto que el último fue devuelto y se corrió otro que también se nos jodió una pata y a falta de más novillos, se acabó la vaina. Corrales, falta de loma, enfermedades, la arena de la Santamaría… ya se rumoraba de todo, vaya uno a saber qué pasó en realidad. Así, este fue matiz más negro de la tarde.

Ahora, los pelaos. Viriato para mí fue el más tibio de los tres. Sin trasmisión, sin poder, con algo de voluntad, no logró sobreponerse a los Cenicientos en suerte. Ni fu, ni fa.

Castrillón para se va para un extremo, el malo. En su primer lote, tuvo un novillo de embestida limpia pero que no tardó en tullirse. Chao, pelao, y le tocó, entonces, un sobrero de hermosa percha, armadísimo y con cara de toro. El paisa Castrillón no lo quiso ni ver y con muchísimo miedo manteó al novillo. Pavor era lo que se veía en el ruedo. En su segundo lote, aún no salía del susto y no logró embarcar un novillo que le pedía mucho más. El poder en las manos de Castrillón: no vino.

Terminamos con Cáqueza, el de Choachí (a todas estas, ¿cómo es el gentilicio de Choachí?). En el único que pudo lidiar, Cáqueza logró conectarse con el público, en medio de buena lidia y algo de farolerías. Creo que hizo sentir a los tendidos el orgullo que el mismo como novillero sentía al pisar el ruedo de la Santamaría. Un toreo muy adornado, que debe asentar en la seriedad de las lidias. Ya veremos.

Al final, una novillada que se sintió como corrida, en presencia, comportamiento y apuros de los novillos a los pelaos. Así deben ser las novilladas y no un ensayo de lidia. Cabe destacar que los tres estuvieron certeros con el estoque, replanteando el decir que son novilleros y que vale que estoqueen a diestra y siniestra. Hace como 5 años había dejado de ir a novilladas y esta me hizo replantear mi postura.

Ahora, con un buen inicio en los novillos, nos vamos a la 1ra. de abono. Se oyen rumores que Castella no viene y lo reemplaza El Cid. A mi me place el cambio, lo sabéis bien. ¡Vivan los toros en Bogotá un año más!

PD: Nota al Alcalde Petro.

Mirá, papi, goberná. No te metás puntos de popularidad tan chimbamente. Si esta vaina se nos acaba, no será por vos. Dejá la pantalla, que ya veremos qué pasa.

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4ta. y 5ta. de abono.

Por diferentes razones, entre ellas una absoluta pereza de escribir, dejé pasar las corridas de Santa Bárbara y Juan Bernardo Caicedo. Trataré de hacer memoria de lo ocurrido en esos dos días. Cualquier inconsistencia atribuidla a mi falta de constancia y pereza mental. Quedamos así.

En orden, la 4ta. de abono fue una corrida interesante, enviada por el capitán Barbero a Bogotá. Toros bien presentados, con cara, trapío y buen peso. Frente a ellos estuvieron Diego Urdiales (torero que me apetecía ver por lo leído en la taurósfera española), a Miguel Abellán (torero español que recala siempre en Cali, donde hace y deshace, por fuera del ruedo, of course) y Sebastián Vargas (torero colombiano con valor y suerte. Sobretodo, suerte). De detalles ya poco queda en mi memoria de aquella tarde. Lo que sí recuerdo es el encierro de Santa Bárbara que puso en aprietos a los de a pie. Una corrida con sabor y picante que permitió ver la gama que va de la bravura a la bravuconería. También, recuerdo un temerario par al violín de Sebastián Vargas a su primero, arriesgando de verdad las carnes, sí, sí. Diego Urdiales no estuvo a la altura de lo que esperaba de él. Y Miguel Abellán no estuvo en “modo caleño” pero tampoco rescato mayor cosa de sus faenas. Al menos, nada se me ha quedao’ en la memoria. Eso sí, salí contento con el encierro de Santa Bárbara, preguntándome por qué la “corrida de los 80 años” no fue para Mondoñedo, pero bueno, los toros cumplieron y eso es más importante. Seguíamos con animales que daban de qué hablar, usualmente para bien.

La 5ta. de abono correspondió a la ganadería de Juan Bernardo Caicedo y con ellos venían en el cartel “El Cid”, Luis Bolívar y Daniel Luque. Sin desear ningún mal y una pronta recuperación a Castella, ese cambio de último minuto fue mi agrado. No es para nadie desconocido que el toreo del francés me aburre, como si viera 60.000 veces el mismo video en Youtube. Y por eso, el cambio por El Cid era, al menos, algo que me motivaba. El Cid es un torero que me gusta. Tiene algo que me hace creer en él. Y para mí, ese domingo lo demostró. Salió a torear de verdad, especialmente en su primero, templó, mandó y lidió. Tal vez alguna de sus orejas fue muy larga, pero sinceridad demostró en el ruedo. Además, esa tarde El Cid ebullía torería, toreando, agradando y mandando como director de lidia. A mi, que me tildan de “enemigo” de los toreros, me agradan ese tipo de detalles y los aprecio. Son reflejo de no sólo vestirse, sino sentirse torero. Ahora, de Daniel Luque debo decir que también me gusta (¿será que me estoy ablandando?). Me gustan sus formas poco ortodoxas de interpretar el toreo, sin perder el sitio y el temple. En su primero ejecutó una bonita faena que fue rematada con un “estoconazo” de antología. En serio, propinó una muerte certera y digna a un buen ejemplar de Juan Bernardo Caicedo, que si no recuerdo mal fue premiado también con vuelta al ruedo, ganando a ley una oreja por su lidia y otra por la estocada. Una comunión que poca veces ocurre. En su segundo estuvo muy por debajo y apenas recibió unas tímidas palmas. Sin embargo, Luque sigue siendo (en esa única tarde que le vi este año) un torero con mucho futuro y obviamente, mucho camino por recorrer para alcanzar la maestría. Al menos va por buen camino. Camino que no ha seguido Luis Bolívar. El colombiano ha pasado de ser una promesa de la verdadera torería a un enorme promotor del destoreo, la falta de sitio y los truquitos. En ambos animales (y en varios durantes las últimas dos temporadas) Bolívar ha demostrado que su arte se está diluyendo en un mar de mentiras. Toreando a control remoto, dejando espacio pa’ que pase una tractomula entre toro y él, Bolívar apela al discurso de ser “el torero colombiano con mayor proyección en los ruedos españoles” para obtener el favor del público voluble que colma la Santamaría y a punta de orejas demasiado, pero DE MA SIA DO largas, ha salido triunfante cuando sigue sin volver a demostrar por qué en algún momento fue considerado promesa del toreo (el de verdá, pa’ que no queden dudas). Lástima por Bolívar, de tanto idolatrar al santo se le termina quemando. Paila, como diríamos los más pollos. Los toros de Juan Bernardo sí fueron algo destacable. Bonitos, bien hechos, de buen juego en general, siguieron poniendo una buena nota a esta temporada de mucho toro y poco torero. Entre bastidores cuento que se quedó un hermoso sobrero en los corrales de la Santamaría, por culpa del tejemaneje en el sorteo y la CARA que tiene ese mono de JBC. Seguían los toros buenos y de verdad. Ay, cómo me estaban dando de gusto!

Les dejo tres galerías de fotos, una de la 4ta. de abono, otra de la 5ta. de abono y una de los juanbernardos en los corrales, todas de mi gran amigo, “más amigo de los toreros que yo” y cada vez mejor fotógrafo, Andrés Rivera. De paso, lean su bló, se los recomiendo. De las diferentes perspectivas, decía un buen aficionado venezolano, “es que el mundo del toro es muy arrecho”. Eso es verdá.

Abadía Vernaza.

PD: Esta tarde o mañana escribo lo ocurrido en la 6ta. y última de abono en Bogotá (y de la temporada taurina colombiana… 😥 SNIFF). Eso aún lo tengo fresquito, fresquito.

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Otro toro para Ambaló (o podría ser).

Ayer tenía muchas ganas de ir a la Plaza. No había cartel, no había ganadería, no había público. No había nada. Y así me olía a fracaso. Combinación explosiva la de ayer. Y cómo me lo iba a perder. Es la tarde perfecta para expresar nuestra frustración al ver cómo se diluyó el honor de una plaza, en otros tiempos de máxima categoría. La Empresa que maneja los hilos de Cañaveralejo se ha encargado de acabar con lo poco que quedaba en la Plaza de Toros de Cañaveralejo. Era una tarde frustración, de rabia, de dolor. Tarde para volver a  cantar verdades. Ahí se hizo lo que se pudo.

Ayer, la Presidencia era otra. A lo lejos reconocía a Enrique Calvo “El Cali”, pegado de la bandera de música. Se notaba desde lejos. Hasta Paco Perlaza se sorprendió de la orden de música a una faen insulsa y descolorida. ¡Ahí están pintados! Lo que no nos sirve, que no nos estorbe. Cambiamos de Presidencia por uno “de la casa”. Afortunadamente, en el ruedo no paso absolutamente nada, ni siquiera pa’ regalar orejas.

Un encierro de Salento descastado a morir. 6 mansos, mansotes. Aburridos. Al nivel de los Puerta de Hierro. Una alternativa que me pareció algo apresurada a un pelao que le falta mucho por pulir.

Un toro devuelto por lesión. Espero que también lo dejen vivo y se lo lleven para Ambaló. Pa’ que apuntillar animales que se salvaron de arepazo. ¡Pa’ Ambaló! ¡Pa’ Ambaló! ¡Pa’ Ambaló! Y a lo que vinimos. A joder, a emborracharse, a reírse entre chanza y chanza. Porque era 31 de diciembre, fin de año. Y qué mejor que celebrar en medio de tremendo carnaval de despropósitos. La propia corraleja. Esa es Cañaveralejo. Por eso quería ir ayer a la Plaza, a irme de verbena.

Abadía Vernaza.

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Dissapointment (porque el año pasado ya hubo uno llamado “Decepción”.

Uno se empercha, se pone los zapatos apropiados, se llena de ilusiones para ir a la Plaza, se acomoda en el tendido y espera que la Fiesta empiece. Bolívar, hasta Castella y los juanbernardos en el cartel. ¿Qué puede salir mal? Esta es Cali. Y las cosas no salen, que el toro, que el toro, que el toro. A ver, en serio, esta vez fue pura desidia torera. Que decepción verr a Bolívar tan poco entregado, perdido, encartado con los juanbernardos. Toros bravos no eran, lo sé. Pero eran unos hijoputas, pura mala leche, animales peligrosos, de verdad. Toros en comportamiento, así sea para volverse unos malparidos malgeniados, con sentido agudo y avispado. Es que, a ver, el Toro es un animal con un inteligencia desbordante, animal de lucha constante. Los hay nobles, los hay traicioneros. Los hay bravos, los hay bravucones. Y obvio, salen mansos estúpidos.

Hoy, los juanbernados salieron más complicados que la cagada de un tullido. Habrán diferencias pero acá no nos ponemos que el 2do., fue potable, el 4to. no, y así. Acá vemos la corrida, hablamos mierda, tomamos guaro y gritamos “sandeces”. No hay tiempo pa’ hablar y/o rescatar irrelevancias. Eso que “resultado artístico”, nanai. Esto no es fútbol. Pa’ eso están los goles. Acá hay o no hay. Animales, al menos bestias brutas y peligrosas hubo, eso es parte de esta Fiesta. No esas caretillitas que se tiran y pasan que uno no se dá ni cuenta. No hubo toreros. No hubo lidiadores. No hubo tauromaquia. A Castella, su torería me aburre, me pongo menopáusico y tales. Es que es un torero egoísta, sin sitio, sin mando. Puro lucimiento pa’ él. Pa’l animal, nada! Y conmigo pérdidas. Ah, sí el man cortó una oreja. Y qué.

Bolívar, triste. Decepcionante. Sin lidia. Y ambos, mandando mantazos cuando los hoscos juanbernardos se les cagaban encima. Y nada de honor torero en medio de un Mano a Mano. Ni siquiera cuando el 2do. de la tarde se partió ambos pitones y Luis Bolívar siguió la lidia. ¿A quién? A un animal disminuido y malherido. Poca honra hacerle algo a eso. Triste.

Los toros eran una bravuconada con sentido y peligrosa. Pero habían animales, de esos que propinan cornadas y percances. Al menos, pedían lidia y toreo despierto. Y nadie se la dio. Y ¡no, pues, qué cagada! Corrida de expectación, corrida de decepción. Un día de estos me pego una borrachera y grito cualquier redondo destemplado que se pegue. Es que hoy me dijeron que era muy joven para ser tan ortodoxo. ¿O me las pico? Parecemos del Opus Dei. Don José María Escrivá de Balaguer estaría orgulloso.

Tengo que destacar un par de varas más allá de la costumbre que se tiene en Cañaveralejo.

Ahora, escucho en TV que los toreros tuvieron inteligencia y clase. ¿Puta, a mí dónde me criaron?

Abadía Vernaza.

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